Oración Matutina Diaria

El Oficio comienza.

La hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. San Juan 4:23

Confesión de Pecado

Confesemos nuestros pecados contra Dios y contra nuestro prójimo.

Dios de misericordia,
confesamos que hemos pecado contra ti
por pensamiento, palabra y obra,
por lo que hemos hecho
y lo que hemos dejado de hacer.
No te hemos amado con todo el corazón;
no hemos amado a nuestro prójimo
  como a nosotros mismos.
Sincera y humildemente nos arrepentimos.
Por amor de tu Hijo Jesucristo,
ten piedad de nosotros y perdónanos;
así tu voluntad será nuestra alegría
y andaremos por tus caminos,
para gloria de tu Nombre. Amén.

Dios omnipotente tenga misericordia de nosotros, perdone todos nuestros pecados por Jesucristo nuestro Señor, nos fortalezca en toda bondad y, por el poder del Espíritu Santo, nos conserve en la vida eterna. Amén.

Invitatorio y Salterio

Señor, abre nuestros labios. Y nuestra boca proclamará tu alabanza.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los
siglos. Amén.

Adoren al Señor en la hermosura de la santidad: vengan y adorémosle.

Salmos Invitatorios

Jubilate Salmo 100

Regocíjense en el Señor, pueblos todos; *
  sirvan al Señor con alegría;
  vengan ante su presencia con cánticos.
Sepan que el Señor es Dios; *
  él nos hizo y somos suyos,
  su pueblo y ovejas de su rebaño.
Entren por sus puertas con acción de gracias,
en sus atrios con alabanza; *
  denle gracias, y bendigan su Nombre;
Porque el Señor es bueno;
para siempre es su misericordia; *
  su fidelidad perdura de generación en generación.

El Salmo

Salmo 69 Salvum me fac

1 Sálvame, oh Dios, *
porque me llegan las aguas al cuello.

2 Me estoy hundiendo en cieno profundo, *
donde no puedo apoyar los pies.

3 He entrado en aguas profundas, *
y el torrente me ha anegado.

4 Cansado estoy de gritar;
mi garganta se ha enronquecido; *
han desfallecido mis ojos de tanto aguardar a mi Dios.

5 Más que los cabellos de mi cabeza son los que me
odian sin razón,
más poderosas que yo son las mentiras de mis enemigos. *
¿He de pagar lo que no robé?

6 Oh Dios, tú conoces mi insensatez, *
y mis delitos no te son ocultos.

7 No sean avergonzados por causa mía los que en ti confían,
Señor Dios de los ejércitos; *
no sean deshonrados por mí los que te buscan,
oh Dios de Israel.

8 Ciertamente por amor a ti he sufrido afrenta; *
la vergüenza ha cubierto mi rostro.

9 Extranjero he llegado a ser para mis propios hermanos, *
forastero para los hijos de mi madre.

10 Me consumió el celo de tu casa; *
las ofensas de los que te insultaban cayeron sobre mí.

11 Me humillé con ayunos, *
mas esto me ha sido por afrenta.

12 Me vestí además de luto, *
y vine a serles como proverbio.

13 Murmuran contra mí los que se sientan a la puerta, *
y me zahieren en sus canciones los borrachos.

14 Pero yo oro a ti, oh Señor, *
en el tiempo que has fijado:

15 "Oh Dios, por la abundancia de tu misericordia, *
respóndeme con tu inagotable socorro.

16 Sálvame del cieno, que no me hunda, *
líbrame de los que me odian y de las aguas profundas.

17 Que no me anegue el torrente,
y no me trague el abismo; *
que no se cierre el pozo sobre mí.

18 Respóndeme, oh Señor, porque benigna es tu
misericordia; *
por tu gran compasión, vuélvete hacia mí".

19 "No escondas de tu siervo tu rostro; *
apresúrate, respóndeme, porque estoy angustiado.

20 Acércate y redímeme; *
a causa de mis enemigos, líbrame.

21 Tú sabes mi afrenta, mi vergüenza y mi oprobio; *
bajo tu mirada están todos mis adversarios".

22 La afrenta me destroza el corazón,
y no puede ser sanado; *
busqué compasión, y no la encontré,
consoladores, y ninguno hallé.

23 Me pusieron hiel por comida, *
y en mi sed me dieron a beber vinagre.

31 Por mi parte, estoy afligido y en dolor; *
tu socorro, oh Dios, me pondrá en lo alto.

32 Alabaré el Nombre de Dios con cánticos, *
proclamaré su grandeza con acción de gracias.

33 Esto agradará al Señor más que sacrificio de bueyes, *
más que becerros con cuernos y pezuñas.

34 Lo verán los afligidos, y se alegrarán; *
ustedes que buscan a Dios, avivarán sus corazones;

35 Porque el Señor escucha a los menesterosos, *
y no desprecia a sus prisioneros.

36 Alábenle los cielos y la tierra, *
los mares y cuanto se mueve en ellos;

37 Porque Dios salvará a Sión,
y reconstruirá las ciudades de Judá; *
los desterrados volverán allí y la poseerán.

38 La descendencia de sus siervos la heredará, *
y los que aman su Nombre habitarán en ella.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Las Lecciones

Jueces 5:1-18

1 Aquel día, Débora y Barac, hijo de Abinóam, cantaron así:

2 "Alaben todos al Señor,
porque aún hay en Israel
hombres dispuestos a pelear;
porque aún hay entre el pueblo
hombres que responden al llamado de la guerra.

3 ¡Escúchenme, ustedes los reyes!
¡Óiganme, ustedes los gobernantes!
¡Voy a cantarle al Señor!,
¡voy a cantar al Dios de Israel!

4 "Cuando tú, Señor, saliste de Seír;
cuando te fuiste de los campos de Edom,
tembló la tierra, se estremecióxzb el cielo,
las nubes derramaron su lluvia.

5 Delante de ti, Señor,
delante de ti, Dios de Israel,
temblaron los montes, tembló el Sinaí.

6 En los tiempos de Samgar, hijo de Anat,
y en los tiempos de Jael,
los viajeros abandonaron los caminos
y anduvieron por senderos escabrosos;

7 las aldeas de Israel
quedaron del todo abandonadas.
Fue entonces cuando yo me levanté,
¡yo, Débora, una madre de Israel!

8 "No faltó quien se escogiera nuevos dioses
mientras se luchaba a las puertas de la ciudad,
pero no se veía un escudo ni una lanza
entre cuarenta mil israelitas.

9 "¡Yo doy mi corazón
por los altos jefes de Israel,
por la gente de mi pueblo
que respondió al llamado de la guerra!
¡Alaben todos al Señor!

10 "Díganlo ustedes, los que montan asnas pardas;
y ustedes, los que se sientan en tapetes;
también ustedes, los viajeros:

11 ¡allá, entre los abrevaderos,
y al son de sonoros platillos,
proclamen las victorias del Señor,
las victorias de sus aldeas en Israel!

12 "¡Despierta, Débora, despierta,
despierta y entona una canción!
¡Y tú, Barac, hijo de Abinóam,
levántate y llévate a tus prisioneros!

13 "Entonces bajaron los israelitas
a luchar contra los poderosos;
bajaron por mí las tropas del Señor
a luchar contra los hombres de guerra.

14 Algunos hombres de Efraín bajaron al valle,
y tras ellos fueron las tropas de Benjamín.
De los de Maquir, bajaron sus jefes,
y de los de Zabulón, sus gobernantes.

15 También acompañaron a Débora
los jefes de Isacar;
Isacar fue el apoyo de Barac,
pues se lanzó tras él al valle.
"Si en los escuadrones de Rubén
hay grandes hombres de corazón resuelto,

16 ¿por qué se quedaron entre los rediles,
oyendo a los pastores llamar a sus ovejas?
¡En los escuadrones de Rubén
hay grandes hombres de corazón miedoso!

17 "Galaad se quedó acampando
al otro lado del río Jordán;
Dan se quedó junto a los barcos,
y Aser se quedó en la costa
y no se movió de sus puertos;

18 pero en las alturas de los campos,
Zabulón y Neftalí arriesgaron la vida.

Palabra del Señor.
  Demos gracias a Dios.

3 Segundo Cántico de Isaías Quaerite Dominum
Isaías 55:6-11

Busquen al Señor mientras se deja encontrar; *
  llámenle mientras se acerca.
Dejen los malos su camino, *
  y los inicuos sus pensamientos.
Vuélvanse al Señor, y tendrá compasión de ellos, *
  a nuestro Dios, porque es rico en perdón.
Pues mis pensamientos no son sus pensamientos, *
  ni sus caminos, mis caminos, dice el Señor.
Porque así como los cielos son más altos que la tierra, *
  así mis caminos son más altos que sus caminos,
  y mis pensamientos más que sus pensamientos.
Como la lluvia y la nieve descienden del firmamento, *
  y no vuelven allá sin empapar la tierra,
Haciéndola germinar y crecer, *
  y produciendo simiente al sembrador y pan al que come,
Así será mi palabra, la que sale de mi boca: *
  no regresará a mi vacía;
Sino que realizará mi propósito, *
  y cumplirá aquello para lo cual la envié.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
  como era en el principio, ahora y siempre,
  por los siglos de los siglos. Amén.

Hechos 2:1-21

1 Cuando llegó la fiesta de Pentecostés, todos los creyentes se encontraban reunidos en un mismo lugar.

2 De repente, un gran ruido que venía del cielo, como de un viento fuerte, resonó en toda la casa donde ellos estaban.

3 Y se les aparecieron lenguas como de fuego que se repartieron, y sobre cada uno de ellos se asentó una.

4 Y todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu hacía que hablaran.

5 Vivían en Jerusalén judíos cumplidores de sus deberes religiosos, que habían venido de todas partes del mundo.

6 La gente se reunió al oir aquel ruido, y no sabía qué pensar, porque cada uno oía a los creyentes hablar en su propia lengua.

7 Eran tales su sorpresa y su asombro, que decían: ¿Acaso no son galileos todos estos que están hablando?

8 ¿Cómo es que los oímos hablar en nuestras propias lenguas?

9 Aquí hay gente de Partia, de Media, de Elam, de Mesopotamia, de Judea, de Capadocia, del Ponto y de la provincia de Asia,

10 de Frigia y de Panfilia, de Egipto y de las regiones de Libia cercanas a Cirene. Hay también gente de Roma que vive aquí;

11 unos son judíos de nacimiento y otros se han convertido al judaísmo. También los hay venidos de Creta y de Arabia. ¡Y los oímos hablar en nuestras propias lenguas de las maravillas de Dios!

12 Todos estaban asombrados y sin saber qué pensar; y se preguntaban: ¿Qué significa todo esto?

13 Pero algunos, burlándose, decían: ¡Es que están borrachos!

14 Entonces Pedro se puso de pie junto con los otros once apóstoles, y con voz fuerte dijo: "Judíos y todos los que viven en Jerusalén, sepan ustedes esto y oigan bien lo que les voy a decir.

15 Estos no están borrachos como ustedes creen, ya que apenas son las nueve de la mañana.

16 Al contrario, aquí está sucediendo lo que anunció el profeta Joel, cuando dijo:

17 'Sucederá que en los últimos días, dice Dios, derramaré mi Espíritu sobre toda la humanidad; los hijos e hijas de ustedes comunicarán mensajes proféticos, los jóvenes tendrán visiones, y los viejos tendrán sueños.

18 También sobre mis siervos y siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días, y comunicarán mensajes proféticos.

19 En el cielo mostraré grandes maravillas, y sangre, fuego y nubes de humo en la tierra.

20 El sol se volverá oscuridad, y la luna como sangre, antes que llegue el día del Señor, día grande y glorioso.

21 Pero todos los que invoquen el nombre del Señor, alcanzarán la salvación.'

Palabra del Señor.
  Demos gracias a Dios.

11 Cántico al Cordero Dignus es
Apocalipsis 4:11; 5:9-10, 13

Digno es, Señor nuestro Dios, *
  atribuirte la gloria, el honor y el poder;
Porque tú has creado el universo, *
  y por tu voluntad existió y fue creado.
Y digno es atribuir lo mismo a ti, Cordero inmolado, *
  porque con tu sangre compraste para Dios,
De toda raza, lengua, pueblo y nación, *
  un reino de sacerdotes para servir a nuestro Dios.
Por tanto, al que está sentado en el trono, *
  y a Cristo el Cordero,
Sean adoración y honor, gloria y señorío, *
  por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso,
  creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.
  Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo
    y nació de la Virgen María.
  Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
  Fue crucificado, muerto y sepultado.
  Descendió a los infiernos.
  Al tercer día resucitó de entre los muertos.
  Subió a los cielos,
    y está sentado a la diestra de Dios Padre.
  Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
  la santa Iglesia católica,
  la comunión de los santos,
  el perdón de los pecados,
  la resurrección de los muertos,
  y la vida eterna. Amén.

Plegarias

Padre nuestro que estás en el cielo,
  santificado sea tu Nombre,
  venga tu reino,
  hágase tu voluntad,
    en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
  como también nosotros perdonamos
    a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación
  y líbranos del mal.
Porque tuyo es el reino,
  tuyo es el poder,
  y tuya es la gloria,
  ahora y por siempre. Amén.

Sufragios

Señor, salva a tu pueblo, y bendice tu heredad;
  Gobiérnalos y susténtalos para siempre.
De día en día te bendecimos;
  Alabamos tu Nombre perpetuamente.
Guárdanos, Señor, sin pecado en este día;
  Ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad.
Señor, muéstranos tu amor y misericordia;
  Porque sólo en ti confiamos.
En ti, Señor, está nuestra esperanza;
  Que nuestra esperanza nunca sea en vano.

Colecta del día: Propio 12

Oh Dios, protector de cuantos en ti confían, sin quien nada es fuerte, nada es santo: Multiplica en nosotros tu misericordia, a fin de que, bajo tu dirección y guía, nos sirvamos de los bienes temporales, de tal manera que no perdamos los eternos; por Jesucristo nuestro Señor que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Colecta para los viernes

Dios todopoderoso, cuyo muy amado Hijo no ascendió al gozo de tu presencia sin antes padecer, ni entró en gloria sin antes ser crucificado: Concédenos, por tu misericordia, que nosotros, caminando por la vía de la cruz, encontremos que ésta es la vía de la vida y de la paz; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, conocerte es vida eterna, y servirte, plena libertad: Defiende a estos tus humildes siervos de todos los asaltos de nuestros enemigos; para que, confiados en tu protección, no temamos la fuerza de ningún adversario; por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por la misión de la Iglesia

Señor Jesucristo, tú extendiste tus brazos amorosos sobre el cruel madero de la cruz, para estrechar a todos los seres humanos en tu abrazo salvador: Revístenos con tu Espíritu de tal manera que, extendiendo nuestras manos en amor, llevemos a quienes no te conocen a reconocerte y amarte; por el honor de tu Nombre. Amén.

Acción de Gracias en General

Dios omnipotente, Padre de toda misericordia,
nosotros, indignos siervos tuyos, humildemente
  te damos gracias
por todo tu amor y benignidad
a nosotros y a todos los seres humanos.
Te bendecimos por nuestra creación, preservación
y todas las bendiciones de esta vida;
pero sobre todo por tu amor inmensurable
en la redención del mundo por nuestro Señor Jesucristo;
por los medios de gracia, y la esperanza de gloria.
Y te suplicamos nos hagas conscientes de tus bondades
de tal manera que, con un corazón verdaderamente
  agradecido,
proclamemos tus alabanzas,
no sólo con nuestros labios, sino también con nuestras vidas,
entregándonos a tu servicio y caminando en tu presencia,
en santidad y justicia, todos los días de nuestra vida;
por Jesucristo nuestro Señor,
a quien, contigo y el Espíritu Santo,
sea todo honor y gloria, por los siglos de los siglos. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos diste la gracia para unirnos en este momento, a fin de ofrecerte nuestras súplicas en común; y que, por tu muy amado Hijo, nos prometiste que, cuando dos o tres se congregan en su Nombre, tú estarás en medio de ellos: Realiza ahora, Señor, nuestros deseos y peticiones como mejor nos convenga; y concédenos en este mundo el conocimiento de tu verdad y en el venidero, la vida eterna. Amén.

La bendición

Bendigamos al Señor.
Demos gracias a Dios.

Gloria a Dios, cuyo poder, actuando en nosotros, puede realizar todas las cosas infinitamente mejor de lo que podemos pedir o pensar: Gloria a él en la Iglesia de generación en generación, y en Cristo Jesús por los siglos de los siglos. Amén. Efesios 3:20, 21