Oración Matutina Diaria

El Oficio comienza.

El Señor está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra. Habacuc 2:20

Confesión de Pecado

Confesemos nuestros pecados contra Dios y contra nuestro prójimo.

Dios de misericordia,
confesamos que hemos pecado contra ti
por pensamiento, palabra y obra,
por lo que hemos hecho
y lo que hemos dejado de hacer.
No te hemos amado con todo el corazón;
no hemos amado a nuestro prójimo
  como a nosotros mismos.
Sincera y humildemente nos arrepentimos.
Por amor de tu Hijo Jesucristo,
ten piedad de nosotros y perdónanos;
así tu voluntad será nuestra alegría
y andaremos por tus caminos,
para gloria de tu Nombre. Amén.

Dios omnipotente tenga misericordia de nosotros, perdone todos nuestros pecados por Jesucristo nuestro Señor, nos fortalezca en toda bondad y, por el poder del Espíritu Santo, nos conserve en la vida eterna. Amén.

Invitatorio y Salterio

Señor, abre nuestros labios. Y nuestra boca proclamará tu alabanza.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los
siglos. Amén.

La tierra es del Señor, pues él la hizo: vengan y adorémosle.

Salmos Invitatorios

Venite Salmo 95:1-7

Vengan, cantemos alegremente al Señor; *
  aclamemos con júbilo a la Roca que nos salva.
Lleguemos ante su presencia con alabanza, *
  vitoreándole con cánticos;
Porque el Señor es Dios grande, *
  y Rey grande sobre todos los dioses.
En su mano están las profundidades de la tierra, *
  y las alturas de los montes son suyas.
Suyo el mar, pues él lo hizo, *
  y sus manos formaron la tierra seca.
Vengan, adoremos y postrémonos; *
  arrodillémonos delante del Señor nuestro Hacedor;
Porque él es nuestro Dios;
  nosotros el pueblo de su dehesa, y ovejas de su mano. *
¡Ojalá escuchen hoy su voz!

El Salmo

Salmo 18

Parte I Diligam te, Domine

1 Te amo, oh Señor, fortaleza mía, *
oh Señor, castillo mío, mi risco y mi abrigo.

2 Dios mío, roca mía en quien confiaré, *
mi escudo, el cuerno de mi salvación y mi alto refugio,
eres digno de ser alabado.

3 Invocaré al Señor, *
y seré salvo de mis enemigos.

4 Me sumergieron las olas de muerte, *
y torrentes del abismo me atemorizaron.

5 Ligaduras infernales me rodearon, *
previniéronme lazos de muerte.

6 En mi angustia invoqué al Señor, *
y clamé a mi Dios.

7 El oyó mi voz desde su templo, *
y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos.

8 Se sacudió y tembló la tierra, *
temblaron los cimientos de los montes,
se sacudieron, porque él se indignó.

9 Humo subió de su nariz
y de su boca fuego consumidor; *
carbones fueron por él encendidos.

10 Partió los cielos, y descendió; *
y había densas tinieblas debajo de sus pies.

12 Cabalgó sobre un querubín, y voló; *
sobre las alas del viento se abalanzó.

12 . Puso tinieblas por su escondedero,
su pabellón en derredor de sí; *
oscuridad de aguas, nubes de los cielos.

13 Por el resplandor de su presencia, sus nubes pasaron; *
granizo y carbones ardientes.

14 Tronó en los cielos el Señor; *
el Altísimo dio su voz.

15 Envió sus saetas, y los disperso; *
lanzó relámpagos, y los destruyó.

16 Aparecieron las honduras de las aguas,
y se descubrieron los cimientos del mundo, *
a tu grito de guerra, oh Señor,
por la ráfaga del aliento de tu nariz.

17 Alargó la mano desde lo alto, y me agarró; *
me sacó de las aguas profundas.

18 Me libró de mi poderoso enemigo,
y de los que me aborrecían, *
pues eran más fuertes que yo.

19 Me asaltaron en el día de mi quebranto, *
mas el Señor fue mi apoyo.

20 Me sacó a un lugar espacioso; *
me libró porque se agradó de mí.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Las Lecciones

Job 8:1-10, 20-22 Bildad

1-2 ¿Hasta cuándo vas a seguir hablando así, hablando como un viento huracanado?

3 Dios, el Todopoderoso, nunca tuerce la justicia ni el derecho.

4 Seguramente tus hijos pecaron contra Dios, y él les dio el castigo merecido.

5 Busca a Dios, al Todopoderoso, y pídele que tenga compasión de ti.

6 Si tú actúas con pureza y rectitud, él velará por ti, y te dará el hogar que justamente mereces.

7 La riqueza que tenías no será nada comparada con lo que tendrás después.

8 Consulta a las generaciones pasadas, aprende de la experiencia de los antiguos.

9 Nosotros somos apenas de ayer, y nada sabemos; nuestros días en esta tierra pasan como una sombra.

10 Pero los antiguos podrán hablarte y enseñarte muchas cosas.

20 Dios no abandona al hombre intachable, ni brinda su apoyo a los malvados.

21 Él hará que vuelvas a reir y que grites de alegría;

22 en cambio, tus enemigos se cubrirán de verguenza y la casa de los malvados será destruida.

Palabra del Señor.
  Demos gracias a Dios.

1 Cántico de Moisés Cantemus Domino
Exodo 15:1-6, 11-13, 17-18

Cantaré al Señor, porque es excelso y sublime; *
  caballos y jinetes ha arrojado en el mar.
Mi fuerza y mi refugio es el Señor; *
  él se hizo mi Salvador.
El es mi Dios; yo lo alabaré; *
  el Dios de mis padres; yo lo ensalzaré.
El Señor es valiente en la batalla: *
  su Nombre es YAHVÉ.
Los carros de Faraón y su ejército precipitó en el mar;
  lo mejor de los escuderos se lo tragó el Mar Rojo.
Los cubrió el abismo; *
  hasta el fondo cayeron como piedra.
Tu diestra, Señor, es gloriosa en su fuerza; *
  tu diestra, Señor, aplasta al enemigo.
¿Quién como tú, Señor, entre los dioses?
¿Quién como tú, glorioso en santidad, *
  venerado por sus hazañas loables, hacedor de maravillas?
Tendiste tu diestra; *
  se los tragó la tierra.
Guiaste con tu misericordia al pueblo rescatado: *
  lo llevaste con tu poder hasta tu santa morada.
Lo introduces y lo plantas *
  en el monte de tu heredad,
El lugar de descanso que te has preparado, *
  el santuario, Señor, que tus manos fundaron.
El Señor reinará *
  ahora y por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
  como era en el principio, ahora y siempre,
  por los siglos de los siglos. Amén.

Hechos 10:17-33

17 Pedro estaba preocupado pensando qué querría decir aquella visiún, cuando llegaron a la puerta los hombres de Cornelio, que habían averiguado dúnde estaba la casa de Simún.

18 Al llegar, preguntaron en voz alta si allí se alojaba un tal Simún, a quien también llamaban Pedro.

19 Y mientras Pedro todavía estaba pensando en la visiún, el Espíritu Santo le dijo: "Mira, tres hombres te buscan.

20 Levántate, baja y ve con ellos sin dudarlo, porque yo los he enviado."

21 Pedro bajú y dijo a los hombres: Yo soy el que ustedes buscan; ¿a qué han venido?

22 Ellos contestaron: Venimos de parte del capitán Cornelio, un hombre justo, que adora a Dios y a quien todos los judíos estiman y quieren. Un ángel de Dios le dijo que lo llamara a usted, para que usted vaya a su casa y él escuche lo que tenga que decirle.

23 Entonces Pedro los hizo entrar, y se quedaron con él aquella noche. Al día siguiente, Pedro se fue con ellos, y lo acompaÁaron algunos de los hermanos que vivían en Jope.

24 Y al otro día llegaron a Cesarea, donde Cornelio los estaba esperando junto con un grupo de sus parientes y amigos íntimos, a quienes había invitado.

25 Cuando Pedro llegú a la casa, Cornelio saliú a recibirlo, y se puso de rodillas delante de él, para adorarlo.

26 Pero Pedro lo levantú, diciéndole: Ponte de pie, pues yo también soy un hombre, como tú.

27 Mientras hablaba con él, entrú y encontrú a muchas personas reunidas.

28 Pedro les dijo: Ustedes saben que a un judío le prohíbe su religiún tener tratos con extranjeros o entrar en sus casas. Pero Dios me ha enseÁado que no debo llamar profano o impuro a nadie.

29 Por eso, tan pronto como me avisaron, vine sin poner ninguna objeciún. Quisiera saber, pues, por qué me han llamado.

30 Cornelio contestú: Hace cuatro días, como a esta misma hora, yo estaba aquí en mi casa haciendo la oraciún de las tres de la tarde, cuando se me apareciú un hombre vestido con ropa brillante.

31 Me dijo: 'Cornelio, Dios ha oído tu oraciún y se ha acordado de lo que has hecho para ayudar a los necesitados.

32 Manda a alguien a la ciudad de Jope para que haga venir a Simún, que también se llama Pedro. Está alojado en casa de otro Simún, un curtidor que vive junto al mar.'

33 Así que envié inmediatamente a buscarte, y tú has tenido la bondad de venir. Ahora estamos todos aquí delante de Dios, y queremos escuchar todo lo que el SeÁor te ha mandado decirnos.

34 Pedro entonces comenzú a hablar, y dijo: Ahora entiendo que de veras Dios no hace diferencia entre una persona y otra,

Palabra del Señor.
  Demos gracias a Dios.

13 Gloria a Dios Gloria in excelsis

Gloria a Dios en el cielo,
  y en la tierra paz a quienes ama el Señor.
Por tu inmensa gloria
  te alabamos,
  te bendicimos,
  te adoramos,
  te glorificamos,
  te damos gracias,
Señor Dios, Rey celestial,
Dios Padre todopoderoso.
Señor, Hijo único Jesucristo,
Señor Dios, Cordero de Dios,
Hijo del Padre:
Tú que quitas el pecado del mundo,
  ten piedad de nosotros;
Tú que quitas el pecado del mundo,
  atiende nuestra súplica;
Tú que estás sentado a la derecha del Padre,
  ten piedad de nosotros:
Porque sólo tú eres Santo,
sólo tú Señor,
sólo tú Altísimo, Jesucristo,
  con el Espíritu Santo
  en la gloria de Dios Padre. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso,
  creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.
  Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo
    y nació de la Virgen María.
  Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
  Fue crucificado, muerto y sepultado.
  Descendió a los infiernos.
  Al tercer día resucitó de entre los muertos.
  Subió a los cielos,
    y está sentado a la diestra de Dios Padre.
  Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
  la santa Iglesia católica,
  la comunión de los santos,
  el perdón de los pecados,
  la resurrección de los muertos,
  y la vida eterna. Amén.

Plegarias

Padre nuestro que estás en el cielo,
  santificado sea tu Nombre,
  venga tu reino,
  hágase tu voluntad,
    en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
  como también nosotros perdonamos
    a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación
  y líbranos del mal.
Porque tuyo es el reino,
  tuyo es el poder,
  y tuya es la gloria,
  ahora y por siempre. Amén.

Sufragios

Señor, muéstranos tu misericordia;
  Y concédenos tu salvación.
Reviste a tus ministros de justicia;
  Que cante tu pueblo de júbilo.
Establece, Señor, la paz en todo el mundo;
  Porque sólo en ti vivimos seguros.
Protege, Señor, a esta nación;
  Y guíanos por la senda de justicia y de verdad.
Que se conozcan en la tierra tus caminos;
  Y entre los pueblos tu salvación.
Señor, que no se olvide a los necesitados;
  Ni se arranque la esperanza a los pobres.
Señor, crea en nosotros un corazón limpio;
  Y susténtanos con tu Santo Espíritu.

Colecta del día: Pentecostés: Propio 16

Concede, oh Dios de misericordia, que tu Iglesia, congregada en unidad por tu Espíritu Santo, manifieste tu poder entre todos los pueblos, para gloria de tu Nombre; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Colecta por la renovación de la vida

Oh Dios, Rey eterno, que con tu luz separas el día de la noche, y transformas en claridad la sombra de muerte: Arroja de nosotros todo mal deseo, inclina nuestro corazón a guardar tu ley, y guía nuestros pasos por el sendero de la paz; para que, al hacer con gusto tu voluntad durante el día, nos alegre darte gracias cuando llegue la noche; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por la misión de la Iglesia

Oh Dios, que has hecho de una sola sangre a todos los pueblos de la tierra, y enviaste a tu bendito Hijo a predicar la paz, tanto a los que están lejos como a los que están cerca: Concede que la gente en todo lugar te busque y te encuentre; trae a las naciones a tu redil; derrama tu Espíritu sobre toda carne; y apresura la venida de tu reino; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Acción de Gracias en General

Dios omnipotente, Padre de toda misericordia,
nosotros, indignos siervos tuyos, humildemente
  te damos gracias
por todo tu amor y benignidad
a nosotros y a todos los seres humanos.
Te bendecimos por nuestra creación, preservación
y todas las bendiciones de esta vida;
pero sobre todo por tu amor inmensurable
en la redención del mundo por nuestro Señor Jesucristo;
por los medios de gracia, y la esperanza de gloria.
Y te suplicamos nos hagas conscientes de tus bondades
de tal manera que, con un corazón verdaderamente
  agradecido,
proclamemos tus alabanzas,
no sólo con nuestros labios, sino también con nuestras vidas,
entregándonos a tu servicio y caminando en tu presencia,
en santidad y justicia, todos los días de nuestra vida;
por Jesucristo nuestro Señor,
a quien, contigo y el Espíritu Santo,
sea todo honor y gloria, por los siglos de los siglos. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos diste la gracia para unirnos en este momento, a fin de ofrecerte nuestras súplicas en común; y que, por tu muy amado Hijo, nos prometiste que, cuando dos o tres se congregan en su Nombre, tú estarás en medio de ellos: Realiza ahora, Señor, nuestros deseos y peticiones como mejor nos convenga; y concédenos en este mundo el conocimiento de tu verdad y en el venidero, la vida eterna. Amén.

La bendición

Bendigamos al Señor.
Demos gracias a Dios.

Que el Dios de la esperanza nos colme de todo gozo y paz en nuestra fe, por el poder del Espíritu Santo. Amén. Romanos 15:13