Fiesta de San Esteban

Oracin Matutina Diaria

Ya no son extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios. Efesios 2:19

Invitatorio y Salterio

Aleluya! El Seor es glorioso en sus santos: vengan y adormosle. Aleluya!

Seor, abre nuestros labios.
Y nuestra boca proclamar tu alabanza.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espritu Santo: como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amn. Aleluya!

Jubilate Salmo 100
Regocjense en el Seor, pueblos todos; *
sirvan al Seor con alegra;
vengan ante su presencia con cnticos.
Sepan que el Seor es Dios; *
l nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebao.
Entren por sus puertas con accin de gracias,
en sus atrios con alabanza; *
denle gracias, y bendigan su Nombre;
Porque el Seor es bueno;
para siempre es su misericordia; *
su fidelidad perdura de generacin en generacin.

Salmo 28
A ti, oh Seor, clamo;
Roca ma, no me desatiendas; *
para que no sea yo, dejndome t,
semejante a los que descienden a la fosa.
Oye la voz de mis ruegos cuando clamo a ti, *
cuando alzo mis manos hacia tu lugar santsimo.
No me arrebates con los malos,
y con los que hacen iniquidad, *
los cuales hablan paz con su prjimo,
pero la maldad est en su corazn.
Dales conforme a su obra, *
y conforme a la perversidad de sus hechos.
Dales su merecido, *
conforme a la obra de sus manos;
Porque no atendieron a las obras del Seor,
ni a los hechos de sus manos, *
l los derribar, y no los edificar.
Bendito sea el Seor! *
porque ha odo la voz de mis ruegos.
El Seor es mi fortaleza y mi escudo; *
en l confa mi corazn, y fui ayudado.
Por ello salta mi corazn con jbilo, *
y con mi cancin le alabar.
El Seor es la fortaleza de su pueblo, *
el refugio de su ungido.
Salva a tu pueblo, y bendice a tu heredad; *
pastorales y sustntales para siempre.

Salmo 30
Te ensalzar, oh Seor, porque me has alzado, *
y no permitiste que mis enemigos triunfaran sobre m.
Oh Seor Dios mo, a ti clam, *
y t me sanaste.
Oh Seor, me sacaste del abismo; *
me hiciste revivir, para que no descendiese a la sepultura.
Canten al Seor, ustedes sus fieles, *
y celebren su santo Nombre;
Porque slo un momento dura su ira, *
pero su favor toda la vida.
Aunque al anochecer nos visite el llanto, *
en la maana vendr la alegra.
Dije yo en mi comodidad,
"No ser jams conmovido; *
t, oh Seor, con tu favor
me afirmaste como monte fuerte".
Luego escondiste tu rostro, *
y fui muy turbado.
A ti, oh Seor, clam, *
y a mi Soberano supliqu, diciendo:
"Qu provecho hay en mi muerte,
cuando yo descienda a la fosa? *
Te alabar el polvo? Anunciar tu fidelidad?
Escucha, oh Seor, y ten misericordia de m;
oh Seor s t mi ayudador."
Has cambiado mi lamento en danzas; *
me has quitado el luto, y me has vestido de fiesta.
Por tanto a ti canta mi corazn, y no llora ms; *
oh Seor Dios mo, te dar gracias para siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amn.

Las Lecciones

2 Crnicas 24:17-22
Despus de la muerte de Joiad, llegaron los jefes de Jud y rindieron homenaje al rey. l se dej aconsejar de ellos, y ellos abandonaron el templo del Seor, Dios de sus antepasados, y dieron culto a las representaciones de Aser y a otros dolos. Por este pecado el Seor se enoj contra Jud y Jerusaln. Sin embargo, el Seor les envi profetas para hacer que se volvieran a l. Pero la gente no hizo caso a las amonestaciones de los profetas. Entonces Zacaras, hijo del sacerdote Joiad, fue posedo por el espritu de Dios, se puso de pie en un lugar elevado y dijo al pueblo: "Dios dice: 'Por qu no obedecen ustedes mis mandamientos? Por qu se buscan ustedes mismos su desgracia? Puesto que ustedes me han abandonado a m, yo tambin los abandonar a ustedes!' " Pero ellos se pusieron de acuerdo contra l, y lo apedrearon por orden del rey en el atrio del templo del Seor. El rey Jos olvid la lealtad que Joiad, el padre de Zacaras, le haba demostrado, y mat a Zacaras, su hijo, quien en el momento de morir exclam: "Que el Seor vea esto y pida cuentas por ello!"

Cntico de Zacaras Benedictus Dominus Deus
San Lucas 1:68-79

Bendito sea el Seor, Dios de Israel, *
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
Suscitndonos un poderoso Salvador *
en la casa de David su siervo,
Segn lo haba predicho desde antiguo *
por boca de sus santos profetas.
Es el Salvador que nos libra de nuestros enemigos,
y de la mano de todos los que nos odian,
Realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, *
recordando su santa alianza
y el juramento que jur a nuestro padre Abrahn;
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos, *
le sirvamos con santidad y justicia
en su presencia, todos nuestros das.
Y a ti, nio, te llamarn profeta del Altsimo, *
porque irs delante del Seor a preparar sus caminos, *
Anunciando a su pueblo la salvacin, *
el perdn de sus pecados.
Por la entraable misericordia de nuestro Dios, *
nos visitar el sol que nace de lo alto,
Para iluminar a los que viven en tinieblas y
en sombra de muerte, *
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amn.

Los Hechos de los Apstoles 6:1-7
En aquel tiempo, como el nmero de los creyentes iba aumentando, los de habla griega comenzaron a quejarse de los de habla hebrea, diciendo que las viudas griegas no eran bien atendidas en la distribucin diaria de ayuda. Los doce apstoles reunieron a todos los creyentes, y les dijeron: “No est bien que nosotros dejemos de anunciar el mensaje de Dios para dedicarnos a la administracin. As que, hermanos, busquen entre ustedes siete hombres de confianza, entendidos y llenos del Espritu Santo, para que les encarguemos estos trabajos. Nosotros seguiremos orando y proclamando el mensaje de Dios.” Todos estuvieron de acuerdo, y escogieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espritu Santo, y a Felipe, a Prcoro, a Nicanor, a Timn, a Prmenas y a Nicols, uno de Antioqua que antes se haba convertido al judasmo. Luego los llevaron a donde estaban los apstoles, los cuales oraron y les impusieron las manos. El mensaje de Dios iba extendindose, y el nmero de los creyentes aumentaba mucho en Jerusaln. Incluso muchos sacerdotes judos aceptaban la fe.

Te Deum Te Deum laudamus

A ti, como Dios, te alabamos;
a ti, Seor, te reconocemos;
a ti, eterno Padre, te venera toda la tierra.
Los ngeles todos, los cielos y todas
las potestades te honran;
los querubines y serafines te cantan sin cesar:
Santo, santo, santo es el Seor, Dios del universo.
Llenos estn el cielo y la tierra de tu gloria.
A ti te ensalza el glorioso coro de los apstoles,
la multitud admirable de los profetas,
la brillante muchedumbre de los mrtires.
A ti te glorifica la santa Iglesia por todo el orbe;
A ti, Padre de majestad inmensa,
a tu adorable, verdadero y nico Hijo,
tambin al Espritu Santo, el Parclito.
T eres el Rey de la gloria, oh Cristo;
t eres el Hijo nico del Padre;
t, al hacerte hombre para salvarnos,
no desdeaste el seno de la Virgen.
T, quebrantando el aguijn de la muerte,
abriste a los creyentes el reino del cielo.
T ests sentado a la derecha del Padre.
Creemos que un da has de venir como juez.
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos contemos entre tus santos.

Credo de los Apstoles
Creo en Dios Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su nico Hijo, nuestro Seor.
Fue concebido por obra y gracia del Espritu Santo
y naci de la Virgen Mara.
Padeci bajo el poder de Poncio Pilato.
Fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendi a los infiernos.
Al tercer da resucit de entre los muertos.
Subi a los cielos,
y est sentado a la diestra de Dios Padre.
Desde all ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espritu Santo,
la santa Iglesia catlica,
la comunin de los santos,
el perdn de los pecados,
la resurreccin de los muertos,
y la vida eterna. Amn.

Plegarias

Padre nuestro que ests en el cielo,
santificado sea tu Nombre,
venga tu reino,
hgase tu voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada da.
Perdona nuestras ofensas,
como tambin nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentacin
y lbranos del mal.
Porque tuyo es el reino,
tuyo es el poder,
y tuya es la gloria,
ahora y por siempre. Amn.

A
Seor, mustranos tu misericordia;
Y concdenos tu salvacin.
Reviste a tus ministros de justicia;
Que cante tu pueblo de jbilo.
Establece, Seor, la paz en todo el mundo;
Porque slo en ti vivimos seguros.
Protege, Seor, a esta nacin;
Y guanos por la senda de justicia y de verdad.
Que se conozcan en la tierra tus caminos;
Y entre los pueblos tu salvacin.
Seor, que no se olvide a los necesitados;
Ni se arranque la esperanza a los pobres.
Seor, crea en nosotros un corazn limpio;
Y sustntanos con tu Santo Espritu.

Oh Dios, t nos alegras con el recuerdo semanal de la gloriosa resurreccin de tu Hijo nuestro Seor: Concdenos tal bendicin en este da, mediante nuestra adoracin, que ocupemos todos los das de esta semana en tu favor; por Jesucristo nuestro Seor. Amn.

Te damos gracias, oh Seor de la gloria, por el ejemplo del protomrtir Esteban, quien, mirando hacia el cielo, intercedi por sus perseguidores ante tu Hijo Jesucristo, que est a tu diestra; donde vive y reina contigo y el Espritu Santo, un solo Dios, en gloria eterna. Amn.

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, conocerte es vida eterna, y servirte, plena libertad: Defiende a estos tus humildes siervos de todos los asaltos de nuestros enemigos; para que, confiados en tu proteccin, no temamos la fuerza de ningn adversario; por el poder de Jesucristo nuestro Seor. Amn.

Seor Jesucristo, t extendiste tus brazos amorosos sobre el cruel madero de la cruz, para estrechar a todos los seres humanos en tu abrazo salvador: Revstenos con tu Espritu de tal manera que, extendiendo nuestras manos en amor, llevemos a quienes no te conocen a reconocerte y amarte; por el honor de tu Nombre. Amn.
Puede seguir intercesiones y acciones de gracias

Oracin de San Juan Crisstomo
Dios todopoderoso, que nos diste la gracia para unirnos en este momento, a fin de ofrecerte nuestras splicas en comn; y que, por tu muy amado Hijo, nos prometiste que, cuando dos o tres se congregan en su Nombre, t estars en medio de ellos: Realiza ahora, Seor, nuestros deseos y peticiones como mejor nos convenga; y concdenos en este mundo el conocimiento de tu verdad y en el venidero, la vida eterna. Amn.

Bendigamos al Seor.
Demos gracias a Dios.

La gracia de nuestro Seor Jesucristo, el amor de Dios y la comunin del Espritu Santo sean con todos nosotros, ahora y siempre. Amn. 2 Corintios 13:14


Oficio para el Medioda

Oh Dios, dgnate librarnos.
Seor, apresrate a socorrernos.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espritu Santo: como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amn. Aleluya!

Salmo 119 Lucerna pedibus meis

Lmpara es a mis pies tu palabra, *
y lumbrera en mi camino.
He jurado y estoy resuelto *
a guardar tus rectos juicios.
Afligido estoy en gran manera; *
vivifcame, oh Seor, conforme a tu palabra.
Acepta, oh Seor, la ofrenda voluntaria de mis labios, *
y ensame tus juicios.
Mi vida est siempre en peligro; *
por tanto no olvido tu ley.
Me tendieron lazo los malvados, *
pero yo no me desvi de tus mandamientos.
Son tus decretos mi herencia eterna, *
en verdad, el gozo de mi corazn.
Mi corazn inclin a cumplir tus estatutos, *
eternamente y hasta el fin.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amn.

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espritu Santo que nos fue dado. Romanos 5:5
Demos gracias a Dios.

Demos gracias a Dios.
Seor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Seor, ten piedad.

Padre nuestro que ests en el cielo,
santificado sea tu Nombre,
venga tu reino,
hgase tu voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada da.
Perdona nuestras ofensas,
como tambin nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentacin
y lbranos del mal.

Seor, escucha nuestra oracin;
Y llegue a ti nuestro clamor.

Seor Jesucristo, que dijiste a tus apstoles, "La paz les dejo, mi paz les doy": No mires nuestros pecados sino la fe de tu Iglesia; y concdenos la paz y la unidad de esa Ciudad celestial; donde con el Padre y el Espritu Santo t vives y reinas ahora y por siempre. Amn.

Se puede ofrecer intercesiones libres.

Bendigamos al Seor.
Demos gracias a Dios.