Oración Vespertina Diaria

El Oficio comienza.

Si dijere: "Ciertamente las tinieblas me encubrirán, y aún la luz se hará noche alrededor de mí", las tinieblas no son oscuras para ti; la noche resplandece como el día; lo mismo te son las tinieblas que la luz. Salmo 139:10, 11

Confesión de Pecado

Confesemos nuestros pecados contra Dios y contra nuestro prójimo.

Dios de misericordia,
confesamos que hemos pecado contra ti
por pensamiento, palabra y obra,
por lo que hemos hecho
y lo que hemos dejado de hacer.
No te hemos amado con todo el corazón;
no hemos amado a nuestro prójimo
  como a nosotros mismos.
Sincera y humildemente nos arrepentimos.
Por amor de tu Hijo Jesucristo,
ten piedad de nosotros y perdónanos;
así tu voluntad será nuestra alegría
y andaremos por tus caminos,
para gloria de tu Nombre. Amén.

Dios omnipotente tenga misericordia de nosotros, perdone todos nuestros pecados por Jesucristo nuestro Señor, nos fortalezca en toda bondad y, por el poder del Espíritu Santo, nos conserve en la vida eterna. Amén.

Invitatorio y Salterio

Oh Dios, dígnate librarnos.
Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los
siglos. Amén.

Luz Alegrante Phos hilaron

Luz alegrante,
claridad pura del sempiterno Padre celestial,
Jesucristo, santo y bendito:
Ahora que hemos llegado al ocaso del sol,
y nuestros ojos miran la luz vespertina,
te alabamos con himnos, oh Dios: Padre,
  Hijo y Espíritu Santo.
Digno eres de ser alabado en todos los tiempos
  con voces gozosas,
oh Hijo de Dios, Dador de la vida;
por tanto te glorifica el universo entero.

El Salmo

Salmo 104 Benedic, anima mea

1Bendice, alma mía, al Señor;*
Señor Dios mío, ¡cuán excelsa tu grandeza¡
Te has vestido de majestad y esplendor.

2Te envuelves de luz como con un manto,*
y extiendes los cielos como una cortina.

3Cimientas tu habitación sobre las aguas,*
pones las nubes por tu carroza,
cabalgas sobre las alas del viento.

4Haces a los vientos tus mensajeros,*
a las llamas de fuego tus siervos.

5Asentaste la tierra sobre sus cimientos,*
para que lamas se mueva.

6Con el abismo, como con un manto, la cubriste;*
las aguas cubrieron los montes.

7A tu reto huyeron,*
al fragor de tu trueno corrieron.

8Subieron a los montes y bajaron a los valles,*
a los lugares que tú les asignaste.

9Fijaste los límites que no debían pasar;*
no volverán a cubrir la tierra.

10Enviaste los manantiales a los valles;*
fluyen entre los montes.

11Todas las bestias del campo beben de ellos,*
y los asnos salvajes mitigan su sed.

12Junto a ellos las aves del aire hacen sus nidos,*
y cantan entre las ramas.

13Desde tu morada en las alturas riegas los montes;*
del fruto de tus obras se sacia la tierra.

14Haces brotar hierba para los rebaños,*
y plantas para el uso de la humanidad;

15Para que produzcan alimento de la tierra: *
vino que alegra el corazón,

16Aceite que hace brillar el rostro *
y pan que fortalece el corazón.

17Se llenan de savia los árboles del Señor,*
los cedros del Líbano que él plantó.

18Allí anidan los pájaros;*
en sus copas la cigüeña hace morada.

19Los riscos son madriguera para las cabras monteses,*
y los peñascos para los hiráceos.

20Hiciste la luna como señal de las estaciones,*
y el sol conoce su ocaso.

21Haces las tinieblas, y viene la noche,*
en la cual rondan las fieras de la selva.

22Los leoncillos rugen por la presa,*
buscando de Dios su comida.

23Sale el sol, y se retiran,*
y se echan en sus guaridas.

24El hombre sale a su trabajo,*
y a su labor hasta la tarde.

25¡Cuán múltiples tus obras, oh Señor *
Hiciste todas ellas con sabiduría;
la tierra está llena de tus criaturas.

26He allí el grande y anchuroso mar,
en donde bullen criaturas sin número,*
tanto pequeñas como grandes.

27Allí se mueven las naves,
allí está ese Leviatán,*
que modelaste para jugar con él.

28Todos ellos te aguardan,*
para que les des comida a su tiempo.

29Se la das, la recogen;*
abres tu mano, se sacian de bienes.

30Escondes tu rostro y se espantan;*
les quitas el aliento;
expiran y vuelven a su polvo.

31Envías tu Espíritu y son creados;*
así renuevas la faz de la tierra.

32Perdure la gloria del Señor para siempre;*
alégrese el Señor en todas sus obras.

33El mira a la tierra, y ella tiembla;*
toca los montes, y humean.

34Cantaré al Señor mientras viva;*
alabaré a mi Dios mientras exista.

35Que le sea agradable mi poema;*
me regocijaré en el Señor.

36Sean consumidos de la tierra los pecadores,*
y los malvados dejen de ser.

37Bendice, alma mía, al Señor. *
¡Aleluya¡

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

La Leccion

Mateo 22:23-40

23Aquel mismo día, algunos saduceos fueron a ver a Jesús. Alegaban que no hay resurrección de los muertos, así que le presentaron este caso:

24Maestro, Moisés dijo que si alguien muere sin dejar hijos, su hermano deberá tomar por esposa a la viuda, para darle hijos al hermano que murió.

25Pues bien, aquí, entre nosotros, había una vez siete hermanos. El primero se casó, y murió. Como no tuvo hijos, dejó su viuda al segundo hermano.

26Lo mismo le pasó al segundo, y después al tercero, y así hasta el séptimo hermano.

27Después de todos murió también la mujer.

28Pues bien, en la resurrección, ¿de cuál de los siete hermanos será esposa esta mujer, si todos estuvieron casados con ella?

29Jesús les contestó: ¡Qué equivocados están, por no conocer las Escrituras ni el poder de Dios!

30Cuando los muertos resuciten, los hombres y las mujeres no se casarán, pues serán como los ángeles que están en el cielo.

31Y en cuanto a que los muertos resucitan, ¿no han leído ustedes que Dios mismo dijo:

32'Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob'? ¡Y él no es Dios de muertos, sino de vivos!

33Al oir esto, la gente se quedó admirada de las enseñanzas de Jesús.

34Los fariseos se reunieron al saber que Jesús había hecho callar a los saduceos,

35y uno, que era maestro de la ley, para tenderle una trampa, le preguntó:

36Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de la ley?

37Jesús le dijo: 'Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.'

38Este es el más importante y el primero de los mandamientos.

39Pero hay un segundo, parecido a este; dice: 'Ama a tu prójimo como a ti mismo.'

40En estos dos mandamientos se basan toda la ley y los profetas.

Palabra del Señor.
  Demos gracias a Dios.

8 Cántico de María Magnificat
San Lucas 1:46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, *
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, *
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí;
su Nombre es santo.
Su misericordia llega a sus fieles, *
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo; *
dispersa a los soberbios de corazón.
Derriba del trono a los poderosos, *
y enaltece a los humildes.
A los hambrientos los colma de bienes, *
y a los ricos despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo, *
acordándose de la misericordia,
Como lo había prometido a nuestros padres, *
en favor de Abrahán y su descendencia para siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
  como era en el principio, ahora y siempre,
  por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso,
  creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.
  Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo
    y nació de la Virgen María.
  Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
  Fue crucificado, muerto y sepultado.
  Descendió a los infiernos.
  Al tercer día resucitó de entre los muertos.
  Subió a los cielos,
    y está sentado a la diestra de Dios Padre.
  Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
  la santa Iglesia católica,
  la comunión de los santos,
  el perdón de los pecados,
  la resurrección de los muertos,
  y la vida eterna. Amén.

Plegarias

Padre nuestro que estás en el cielo,
  santificado sea tu Nombre,
  venga tu reino,
  hágase tu voluntad,
    en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
  como también nosotros perdonamos
    a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación
  y líbranos del mal.
Porque tuyo es el reino,
  tuyo es el poder,
  y tuya es la gloria,
  ahora y por siempre. Amén.

Sufragios

Señor, muéstranos tu misericordia;
  Y concédenos tu salvación.
Reviste a tus ministros de justicia;
  Que cante tu pueblo de júbilo.
Establece, Señor, la paz en todo el mundo;
  Porque sólo en ti vivimos seguros.
Protege, Señor, a esta nación;
  Y guíanos por la senda de justicia y de verdad.
Que se conozcan en la tierra tus caminos;
  Y entre los pueblos tu salvación.
Señor, que no se olvide a los necesitados;
  Ni se arranque la esperanza a los pobres.
Señor, crea en nosotros un corazón limpio;
  Y susténtanos con tu Santo Espíritu.

Colecta del día: Pentecostés: Propio 8

Dios todopoderoso, has edificado tu Iglesia sobre el fundamento de los apóstoles y profetas siendo Jesucristo mismo la piedra angular: Concédenos que estemos unidos en espíritu por su enseñanza, de tal modo que lleguemos a ser un templo santo aceptable a ti; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Colecta para los sábados

Oh Dios, fuente de luz eterna: Derrama tu día interminable sobre los que aguardamos tu venida, para que nuestros labios te alaben, nuestras vidas te bendigan y nuestra adoración en la mañana te dé gloria; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Colecta para pedir protección

Oh Dios, tú eres la vida de los que viven, la luz de los fieles, la fortaleza de los que trabajan, y el descanso de los muertos: Te damos gracias por las bendiciones del día que termina, y humildemente te suplicamos nos des tu protección durante la noche que comienza. Llévanos en seguridad hasta las horas del alba; por aquél que murió y resucitó por nosotros, tu Hijo nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Por la misión de la Iglesia

Dios y Padre de todos, los cielos de los cielos te adoran: Haz que toda la tierra también te rinda culto, que todas las naciones te obedezcan, que todas las lenguas te confiesen y bendigan, y que todas las personas en todas partes te amen y te sirvan en paz; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Acción de Gracias en General

Dios omnipotente, Padre de toda misericordia,
nosotros, indignos siervos tuyos, humildemente
  te damos gracias
por todo tu amor y benignidad
a nosotros y a todos los seres humanos.
Te bendecimos por nuestra creación, preservación
y todas las bendiciones de esta vida;
pero sobre todo por tu amor inmensurable
en la redención del mundo por nuestro Señor Jesucristo;
por los medios de gracia, y la esperanza de gloria.
Y te suplicamos nos hagas conscientes de tus bondades
de tal manera que, con un corazón verdaderamente
  agradecido,
proclamemos tus alabanzas,
no sólo con nuestros labios, sino también con nuestras vidas,
entregándonos a tu servicio y caminando en tu presencia,
en santidad y justicia, todos los días de nuestra vida;
por Jesucristo nuestro Señor,
a quien, contigo y el Espíritu Santo,
sea todo honor y gloria, por los siglos de los siglos. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos diste la gracia para unirnos en este momento, a fin de ofrecerte nuestras súplicas en común; y que, por tu muy amado Hijo, nos prometiste que, cuando dos o tres se congregan en su Nombre, tú estarás en medio de ellos: Realiza ahora, Señor, nuestros deseos y peticiones como mejor nos convenga; y concédenos en este mundo el conocimiento de tu verdad y en el venidero, la vida eterna. Amén.

La bendición

Bendigamos al Señor.
Demos gracias a Dios.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos nosotros, ahora y siempre. Amén. 2 Corintios 13:14