Oración Matutina Diaria

El Oficio comienza.

Me alegré cuando me dijeron: "Vamos a la casa del Señor". Salmo 122:1

Confesión de Pecado

Confesemos nuestros pecados contra Dios y contra nuestro prójimo.

Dios de misericordia,
confesamos que hemos pecado contra ti
por pensamiento, palabra y obra,
por lo que hemos hecho
y lo que hemos dejado de hacer.
No te hemos amado con todo el corazón;
no hemos amado a nuestro prójimo
  como a nosotros mismos.
Sincera y humildemente nos arrepentimos.
Por amor de tu Hijo Jesucristo,
ten piedad de nosotros y perdónanos;
así tu voluntad será nuestra alegría
y andaremos por tus caminos,
para gloria de tu Nombre. Amén.

Dios omnipotente tenga misericordia de nosotros, perdone todos nuestros pecados por Jesucristo nuestro Señor, nos fortalezca en toda bondad y, por el poder del Espíritu Santo, nos conserve en la vida eterna. Amén.

Invitatorio y Salterio

Señor, abre nuestros labios. Y nuestra boca proclamará tu alabanza.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los
siglos. Amén.

Adoren al Señor en la hermosura de la santidad: vengan y adorémosle.

Salmos Invitatorios

Jubilate Salmo 100

Regocíjense en el Señor, pueblos todos; *
  sirvan al Señor con alegría;
  vengan ante su presencia con cánticos.
Sepan que el Señor es Dios; *
  él nos hizo y somos suyos,
  su pueblo y ovejas de su rebaño.
Entren por sus puertas con acción de gracias,
en sus atrios con alabanza; *
  denle gracias, y bendigan su Nombre;
Porque el Señor es bueno;
para siempre es su misericordia; *
  su fidelidad perdura de generación en generación.

Los Salmos

Salmo 41 Beatus qui intelligit

1 Bienaventurados los que cuidan al pobre y menesteroso; *
en el día malo los librará el Señor.

2 El Señor los guardará y los preservará en vida,
para que sean dichosos en la tierra; *
y no los entregará a la voluntad de sus enemigos.

3 El Señor los sostendrá en el lecho del dolor, *
y les ministrará en su enfermedad.

4 Yo dije: "Señor, ten misericordia de mí; *
sáname, porque contra ti he pecado".

5 Mis enemigos hablan mal de mí, preguntando: *
"¿Cuándo morirá, y perecerá su nombre?"

6 Aun cuando vienen a verme, hablan mentiras; *
su corazón recoge rumores falsos;
al salir fuera los divulgan.

7 Reunidos murmuran contra mí todos mis enemigos; *
contra mí idean daño, diciendo:

8 "Cosa pestilente se ha apoderado de él, *
y el que cayó en cama no volverá a levantarse".

9 Aun mi amigo íntimo, en quien yo fiaba,
el que de mi pan comía, *
alzó contra mí el calcañar, y me abandonó.

10 Mas tú, oh Señor, ten misericordia de mí; *
hazme levantar, y les daré el pago.

11 Por ello conoceré que te he agradado, *
que mi enemigo no se huelga de mí.

12 En cuanto a mí, en mi integridad sostenme; *
hazme estar delante de ti para siempre.

13 Bendito sea el Señor, el Dios de Israel, *
por los siglos de los siglos. Amén y Amén.

Salmo 52 Quid gloriaris?

1 ¿Por qué te jactas de maldad, oh tirano, *
contra el devoto todo el día?

2 Urdes agravios;
como navaja afilada es tu lengua, *
tú que obras engaño.

3 Amas el mal más que el bien, *
la mentira más que la verdad.

4 Amas toda suerte de palabras hirientes, *
oh lengua engañosa.

5 ¡Oh, si Dios te derribara totalmente, *
te asolara y te arrancara de tu morada,
y te desarraigara de la tierra de los vivientes!

6 Verán los justos, y temerán; *
entonces se reirán de él, diciendo:

7 "He aquí el que no puso a Dios por fortaleza, *
sino que confió en sus muchas riquezas,
y persistió en su maldad".

8 Pero yo estoy en la casa de Dios como olivo verde; *
en la misericordia de Dios confío eternamente
y para siempre.

9 Siempre te daré gracias por lo que has hecho, *
y proclamaré, en la presencia de tus santos,
que tu Nombre es bueno.

Salmo 52 Quid gloriaris?

1 ¿Por qué te jactas de maldad, oh tirano, *
contra el devoto todo el día?

2 Urdes agravios;
como navaja afilada es tu lengua, *
tú que obras engaño.

3 Amas el mal más que el bien, *
la mentira más que la verdad.

4 Amas toda suerte de palabras hirientes, *
oh lengua engañosa.

5 ¡Oh, si Dios te derribara totalmente, *
te asolara y te arrancara de tu morada,
y te desarraigara de la tierra de los vivientes!

6 Verán los justos, y temerán; *
entonces se reirán de él, diciendo:

7 "He aquí el que no puso a Dios por fortaleza, *
sino que confió en sus muchas riquezas,
y persistió en su maldad".

8 Pero yo estoy en la casa de Dios como olivo verde; *
en la misericordia de Dios confío eternamente
y para siempre.

9 Siempre te daré gracias por lo que has hecho, *
y proclamaré, en la presencia de tus santos,
que tu Nombre es bueno.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Las Lecciones

Eclesiastés 2:1-15

1 También me dije a mí mismo: "Ahora voy a hacer la prueba divirtiéndome; voy a darme buena vida." ¡Pero hasta eso resultó vana ilusión!

2 Y concluí que la risa es locura y que el placer de nada sirve.

3 Con mi mente bajo el control de la sabiduría, quise probar el estímulo del vino, y me entregué a él para saber si eso es lo que más le conviene al hombre durante sus contados días en este mundo.

4 Realicé grandes obras; me construí palacios; tuve mis propios viñedos.

5 Cultivé mis propios huertos y jardines, y en ellos planté toda clase de árboles frutales.

6 Construí represas de agua para regar los árboles plantados;

7 compré esclavos y esclavas, y aun tuve criados nacidos en mi casa; también tuve más vacas y ovejas que cualquiera otro antes de mí en Jerusalén.

8 Junté montones de oro y plata, tesoros que antes fueron de otros reyes y de otras provincias. Tuve cantores y cantoras, placeres humanos y concubina tras concubina.

9 Fui un gran personaje, y llegué a tener más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén. Además de eso, la sabiduría no me abandonaba.

10 Nunca me negué ningún deseo; jamás me negué ninguna diversión. Gocé de corazón con todos mis trabajos, y ese gozo fue mi recompensa.

11 Me puse luego a considerar mis propias obras y el trabajo que me había costado realizarlas, y me di cuenta de que todo era vana ilusión, un querer atrapar el viento, y de que no hay nada de provecho en este mundo.

12 Después me puse a reflexionar sobre la sabiduría, la estupidez y la necedad: ¿Qué más podrá hacer el que reine después de mí, sino lo que ya antes ha sido hecho?

13 Y encontré que es más provechosa la sabiduría que la necedad, así como es más provechosa la luz que la oscuridad.

14 El sabio usa bien los ojos, pero el necio anda a oscuras. Sin embargo, me di cuenta de que a todos les espera lo mismo,

15 y me dije: "Lo que le espera al necio también me espera a mí, así que de nada me sirve tanta sabiduría. ¡Hasta eso es vana ilusión!

Palabra del Señor.
  Demos gracias a Dios.

2 Primer Cántico de Isaías Ecce, Deus
Isaías 12:2-6

He aquí es Dios quien me salva; *
  confiaré en él y no temeré.
Mi fortaleza y mi refugio es el Señor; *
  él se hizo mi Salvador.
Sacarán ustedes aguas con júbilo *
  de las fuentes de salvación.
Aquel día dirán: *
  Den gracias al Señor e invoquen su Nombre.
Cuenten a los pueblos sus hazañas; *
  pregonen que su Nombre es excelso.
Canten alabanzas al Señor, porque ha hecho cosas sublimes, *
  y esto es conocido por toda la tierra.
Vitoreen, habitantes de Sión, con gritos de júbilo, *
  porque grande es en medio de ti el Santo de Israel.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
  como era en el principio, ahora y siempre,
  por los siglos de los siglos. Amén.

Gálatas 1:1-17

1 Pablo, apóstol no enviado ni nombrado por los hombres, sino por Jesucristo mismo y por Dios Padre que resucitó a Jesús,

2 saluda, junto con todos los hermanos, a las iglesias de Galacia.

3 Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo derramen su gracia y su paz sobre ustedes.

4 Jesucristo se entregó a la muerte por nuestros pecados, para librarnos del estado perverso actual del mundo, según la voluntad de nuestro Dios y Padre.

5 ¡Gloria a Dios para siempre! Amén.

6 Estoy muy sorprendido de que ustedes se hayan alejado tan pronto de Dios, que los llamó mostrando en Cristo su bondad, y se hayan pasado a otro evangelio.

7 En realidad no es que haya otro evangelio. Lo que pasa es que hay algunos que los perturban a ustedes, y que quieren trastornar el evangelio de Cristo.

8 Pero si alguien les anuncia un evangelio distinto del que ya les hemos anunciado, que caiga sobre él la maldición de Dios, no importa si se trata de mí mismo o de un ángel venido del cielo.

9 Lo he dicho antes y ahora lo repito: Si alguien les anuncia un evangelio diferente del que ya recibieron, que caiga sobre él la maldición de Dios.

10 Yo no busco la aprobación de los hombres, sino la aprobación de Dios. No busco quedar bien con los hombres. ¡Si yo quisiera quedar bien con los hombres, ya no sería un siervo de Cristo!

11 Sepan ustedes esto, hermanos: el evangelio que yo anuncio no es invención humana.

12 No lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino que Jesucristo mismo me lo hizo conocer.

13 Ustedes habrán oído decir cuál era mi conducta anterior en el judaísmo, y cómo perseguí con violencia a la iglesia de Dios y procuré destruirla.

14 En el judaísmo, yo dejaba atrás a muchos de mis paisanos de mi misma edad, porque era mucho más estricto en mantener las tradiciones de mis antepasados.

15-16 Pero Dios, que me escogió antes de nacer y por su gran bondad me llamó, tuvo a bien hacerme conocer a su Hijo, para que anunciara su evangelio entre los no judíos. Y no fui entonces a consultar con ningún ser humano;

17 ni fui tampoco a Jerusalén a ver a los que eran apóstoles antes que yo. Por el contrario, me dirigí sin tardar a la región de Arabia, y luego volví a Damasco.

Palabra del Señor.
  Demos gracias a Dios.

12 Cántico de los Redimidos Magna et mirabilia
Apocalipsis 15:3-4

Grandes y asombrosas son tus obras, *
  Señor Dios, Rey del universo;
Justos y fidedignos tus caminos, *
  oh Rey de los siglos.
¿Quién no te acatará y bendecirá tu Nombre? *
  Tú sólo eres el Santo.
Todas las naciones vendrán y se postrarán ante ti, *
  Pues tus hechos justos se hicieron manifiestos.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
  como era en el principio, ahora y siempre,
  por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso,
  creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.
  Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo
    y nació de la Virgen María.
  Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
  Fue crucificado, muerto y sepultado.
  Descendió a los infiernos.
  Al tercer día resucitó de entre los muertos.
  Subió a los cielos,
    y está sentado a la diestra de Dios Padre.
  Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
  la santa Iglesia católica,
  la comunión de los santos,
  el perdón de los pecados,
  la resurrección de los muertos,
  y la vida eterna. Amén.

Plegarias

Padre nuestro que estás en el cielo,
  santificado sea tu Nombre,
  venga tu reino,
  hágase tu voluntad,
    en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
  como también nosotros perdonamos
    a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación
  y líbranos del mal.
Porque tuyo es el reino,
  tuyo es el poder,
  y tuya es la gloria,
  ahora y por siempre. Amén.

Sufragios

Señor, salva a tu pueblo, y bendice tu heredad;
  Gobiérnalos y susténtalos para siempre.
De día en día te bendecimos;
  Alabamos tu Nombre perpetuamente.
Guárdanos, Señor, sin pecado en este día;
  Ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad.
Señor, muéstranos tu amor y misericordia;
  Porque sólo en ti confiamos.
En ti, Señor, está nuestra esperanza;
  Que nuestra esperanza nunca sea en vano.

Colecta del día

Oh Dios, tú infalible providencia ordena todas las cosas en el cielo como en la tierra: Aparta de nosotros todo mal, te suplicamos, y concédenos aquellos beneficios que puedan ayudarnos; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, conocerte es vida eterna, y servirte, plena libertad: Defiende a estos tus humildes siervos de todos los asaltos de nuestros enemigos; para que, confiados en tu protección, no temamos la fuerza de ningún adversario; por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por la misión de la Iglesia

Oh Dios, que has hecho de una sola sangre a todos los pueblos de la tierra, y enviaste a tu bendito Hijo a predicar la paz, tanto a los que están lejos como a los que están cerca: Concede que la gente en todo lugar te busque y te encuentre; trae a las naciones a tu redil; derrama tu Espíritu sobre toda carne; y apresura la venida de tu reino; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Acción de Gracias en General

Dios omnipotente, Padre de toda misericordia,
nosotros, indignos siervos tuyos, humildemente
  te damos gracias
por todo tu amor y benignidad
a nosotros y a todos los seres humanos.
Te bendecimos por nuestra creación, preservación
y todas las bendiciones de esta vida;
pero sobre todo por tu amor inmensurable
en la redención del mundo por nuestro Señor Jesucristo;
por los medios de gracia, y la esperanza de gloria.
Y te suplicamos nos hagas conscientes de tus bondades
de tal manera que, con un corazón verdaderamente
  agradecido,
proclamemos tus alabanzas,
no sólo con nuestros labios, sino también con nuestras vidas,
entregándonos a tu servicio y caminando en tu presencia,
en santidad y justicia, todos los días de nuestra vida;
por Jesucristo nuestro Señor,
a quien, contigo y el Espíritu Santo,
sea todo honor y gloria, por los siglos de los siglos. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos diste la gracia para unirnos en este momento, a fin de ofrecerte nuestras súplicas en común; y que, por tu muy amado Hijo, nos prometiste que, cuando dos o tres se congregan en su Nombre, tú estarás en medio de ellos: Realiza ahora, Señor, nuestros deseos y peticiones como mejor nos convenga; y concédenos en este mundo el conocimiento de tu verdad y en el venidero, la vida eterna. Amén.

La bendición

Bendigamos al Señor.
Demos gracias a Dios.

Que el Dios de la esperanza nos colme de todo gozo y paz en nuestra fe, por el poder del Espíritu Santo. Amén. Romanos 15:13