Oración Matutina Diaria

El Oficio comienza.

Envía tu luz y tu verdad; que éstas me guíen, y me conduzcan a tu santo monte, a tus moradas. Salmo 43:3

Confesión de Pecado

Confesemos nuestros pecados contra Dios y contra nuestro prójimo.

Dios de misericordia,
confesamos que hemos pecado contra ti
por pensamiento, palabra y obra,
por lo que hemos hecho
y lo que hemos dejado de hacer.
No te hemos amado con todo el corazón;
no hemos amado a nuestro prójimo
  como a nosotros mismos.
Sincera y humildemente nos arrepentimos.
Por amor de tu Hijo Jesucristo,
ten piedad de nosotros y perdónanos;
así tu voluntad será nuestra alegría
y andaremos por tus caminos,
para gloria de tu Nombre. Amén.

Dios omnipotente tenga misericordia de nosotros, perdone todos nuestros pecados por Jesucristo nuestro Señor, nos fortalezca en toda bondad y, por el poder del Espíritu Santo, nos conserve en la vida eterna. Amén.

Invitatorio y Salterio

Señor, abre nuestros labios. Y nuestra boca proclamará tu alabanza.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los
siglos. Amén.

Adoren al Señor en la hermosura de la santidad: vengan y adorémosle.

Salmos Invitatorios

Jubilate Salmo 100

Regocíjense en el Señor, pueblos todos; *
  sirvan al Señor con alegría;
  vengan ante su presencia con cánticos.
Sepan que el Señor es Dios; *
  él nos hizo y somos suyos,
  su pueblo y ovejas de su rebaño.
Entren por sus puertas con acción de gracias,
en sus atrios con alabanza; *
  denle gracias, y bendigan su Nombre;
Porque el Señor es bueno;
para siempre es su misericordia; *
  su fidelidad perdura de generación en generación.

El Salmo

Salmo 119:49-72

Zain Memor esto verbi tui

49 Acuérdate de tu palabra a tu siervo, *
porque tú me has dado esperanza.

50 Esto es mi consuelo en la aflicción, *
que tu promesa me da vida.

51 Los soberbios se han burlado cruelmente de mí, *
mas no me he desviado de tu ley.

52 Cuando me acuerdo de tus juicios antiguos, *
oh Señor, me consuelo en gran manera.

53 Siento gran indignación *
ante los malvados que abandonan tu ley.

54 Como cánticos han sido para mí tus estatutos, *
dondequiera que he morado como forastero.

55 Me acuerdo de tu Nombre en la noche, oh Señor, *
y medito en tu ley.

56 Esto es lo que a mí me toca, *
porque he guardado tus mandamientos.

Chet Portio mea, Domine

57 Sólo tú, oh Señor, eres mi porción; *
he prometido guardar tus palabras.

58 De todo corazón suplico tu favor; *
ten misericordia de mí conforme a tu promesa.

59 He considerado mis caminos, *
y he vuelto mis pies a tus decretos.

60 Me apresuro, y no me retardo *
en guardar tus mandamientos.

61 Aunque los lazos de los malvados me envuelvan, *
no me olvido de tu ley.

62 A medianoche me levantaré para darte gracias *
por tus justos juicios.

63 Compañero soy de todos los que te temen, *
de cuantos guardan tus mandamientos.

64 De tu amor, oh Señor, está llena la tierra; *
enséñame tus estatutos.

Tet Bonitatem fecisti

65 Has hecho bien a tu siervo, oh Señor, *
conforme a tu palabra.

66 Enséñame criterio y conocimiento, *
porque tus mandamientos he creído.

67 Antes que fuera afligido, descarriado andaba, *
mas ahora guardo tu palabra.

68 Bueno eres tú, y bienhechor; *
enséñame tus estatutos.

69 Los insolentes urden engaño contra mi, *
Mas yo guardaré de todo corazón tus mandamientos.

70 Su corazón se espesa como el sebo, *
mas yo en tu ley me regocijo.

71 Bueno me es haber sido afligido, *
para que aprenda tus estatutos.

72 Más estimo yo la ley de tu boca *
que millares en oro y plata.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Las Lecciones

Eclesiastés 3:1-15

1En este mundo todo tiene su hora; hay un momento para todo cuanto ocurre:

2Un momento para nacer,
y un momento para morir.
Un momento para plantar,
y un momento para arrancar lo plantado.

3Un momento para matar,
y un momento para curar.
Un momento para destruir,
y un momento para construir.

4Un momento para llorar,
y un momento para reir.
Un momento para estar de luto,
y un momento para estar de fiesta.

5Un momento para esparcir piedras,
y un momento para recogerlas.
Un momento para abrazarse,
y un momento para separarse.

6Un momento para intentar,
y un momento para desistir.
Un momento para guardar,
y un momento para tirar.

7Un momento para rasgar,
y un momento para coser.
Un momento para callar,
y un momento para hablar.

8Un momento para el amor,
y un momento para el odio.
Un momento para la guerra,
y un momento para la paz.

9¿Qué provecho saca el hombre de tanto trabajar?

10Me doy cuenta de la carga que Dios ha puesto sobre los hombres para humillarlos con ella.

11Él, en el momento preciso, todo lo hizo hermoso; puso además en la mente humana la idea de lo infinito, aun cuando el hombre no alcanza a comprender en toda su amplitud lo que Dios ha hecho y lo que hará.

12Yo sé que lo mejor que puede hacer el hombre es divertirse y disfrutar de la vida,

13pues si comemos y bebemos y contemplamos los beneficios de nuestro trabajo, es porque Dios nos lo ha concedido.

14Y también sé que todo lo que Dios ha hecho permanecerá para siempre. No hay nada que añadirle ni nada que quitarle; Dios lo ha hecho así, para que ante él se guarde reverencia.

15Nada existe que no haya existido antes, y nada existirá que no exista ya. Dios hace que el pasado se repita.

Palabra del Señor.
  Demos gracias a Dios.

4 Tercer Cántico de Isaías Surge, illuminare
Isaías 60:13, 11a, 14c, 18-19

Surge, ilumina, pues ha llegado tu luz, *
  y la gloria del Señor sobre ti ha amanecido.
Mira cómo las tinieblas cubren la tierra, *
  y densa oscuridad a los pueblos.
Mas sobre ti amanece el Señor, *
  y su gloria aparece sobre ti.
Correrán las naciones a tu luz, *
  y los reyes a la claridad de tu alborada.
Abiertas de continuo estarán tus puertas; *
  ni de día ni de noche se cerrarán.
Te llamarán la Ciudad del Señor, *
  la Sión del Santo de Israel.
No se oirá más de violencia en tu tierra, *
  ni de ruina o destrucción en tus fronteras.
Llamarás a tus murallas, Salvación, *
  y a tus puertas, Alabanza.
El sol no será para ti ya más tu luz del día, *
  ni de noche necesitarás el lustre de la luna.
Tendrás al Señor por luz eterna, *
  y tu Dios será tu gloria.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
  como era en el principio, ahora y siempre,
  por los siglos de los siglos. Amén.

Gálatas 2:11-21

11Pero cuando Cefas fue a la ciudad de Antioquía, lo reprendí en su propia cara, porque lo que estaba haciendo era condenable.

12Pues primero comía con los no judíos, hasta que llegaron algunas personas de parte de Santiago; entonces comenzó a separarse, y dejó de comer con ellos, porque tenía miedo de los fanáticos de la circuncisión.

13Y los otros creyentes judíos consintieron también con Pedro en su hipocresía, tanto que hasta Bernabé se dejó llevar por ellos.

14Por eso, cuando vi que no se portaban conforme a la verdad del evangelio, le dije a Cefas delante de toda la comunidad: "Tú, que eres judío, has estado viviendo como si no lo fueras; ¿por qué, pues, quieres obligar a los no judíos a vivir como si lo fueran?"

15Nosotros somos judíos de nacimiento, y no pecadores paganos.

16Sin embargo, sabemos que nadie es reconocido como justo por cumplir la ley sino gracias a la fe en Jesucristo. Por esto, también nosotros hemos creído en Jesucristo, para que Dios nos reconozca como justos, gracias a esa fe y no por cumplir la ley. Porque nadie será reconocido como justo por cumplir la ley.

17Ahora bien, si buscando ser reconocidos como justos por medio de Cristo, resulta que también nosotros somos pecadores, ¿acaso esto querrá decir que Cristo nos hace pecadores? ¡Claro que no!

18Pues si destruyo algo y luego lo vuelvo a construir, yo mismo soy el culpable.

19Porque por medio de la ley yo he muerto a la ley, a fin de vivir para Dios. Con Cristo he sido crucificado,

20y ya no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí. Y la vida que ahora vivo en el cuerpo, la vivo por mi fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó a la muerte por mí.

21No quiero rechazar la bondad de Dios; pues si se obtuviera la justicia por medio de la ley, Cristo habría muerto inútilmente.

Palabra del Señor.
  Demos gracias a Dios.

9 Cántico de Zacarías Benedictus Dominus Deus
San Lucas 1:68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel, *
  porque ha visitado y redimido a su pueblo,
Suscitándonos un poderoso Salvador *
  en la casa de David su siervo,
Según lo había predicho desde antiguo *
  por boca de sus santos profetas.
Es el Salvador que nos libra de nuestros enemigos,
  y de la mano de todos los que nos odian,
Realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, *
  recordando su santa alianza
  y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán;
Para concedernos que, libres de temor,
  arrancados de la mano de los enemigos, *
  le sirvamos con santidad y justicia
  en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, *
  porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, *
Anunciando a su pueblo la salvación, *
  el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, *
  nos visitará el sol que nace de lo alto,
Para iluminar a los que viven en tinieblas y
    en sombra de muerte, *
  para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
  como era en el principio, ahora y siempre,
  por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso,
  creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.
  Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo
    y nació de la Virgen María.
  Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
  Fue crucificado, muerto y sepultado.
  Descendió a los infiernos.
  Al tercer día resucitó de entre los muertos.
  Subió a los cielos,
    y está sentado a la diestra de Dios Padre.
  Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
  la santa Iglesia católica,
  la comunión de los santos,
  el perdón de los pecados,
  la resurrección de los muertos,
  y la vida eterna. Amén.

Plegarias

Padre nuestro que estás en el cielo,
  santificado sea tu Nombre,
  venga tu reino,
  hágase tu voluntad,
    en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
  como también nosotros perdonamos
    a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación
  y líbranos del mal.
Porque tuyo es el reino,
  tuyo es el poder,
  y tuya es la gloria,
  ahora y por siempre. Amén.

Sufragios

Señor, salva a tu pueblo, y bendice tu heredad;
  Gobiérnalos y susténtalos para siempre.
De día en día te bendecimos;
  Alabamos tu Nombre perpetuamente.
Guárdanos, Señor, sin pecado en este día;
  Ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad.
Señor, muéstranos tu amor y misericordia;
  Porque sólo en ti confiamos.
En ti, Señor, está nuestra esperanza;
  Que nuestra esperanza nunca sea en vano.

Colecta del día

Oh Dios, tú infalible providencia ordena todas las cosas en el cielo como en la tierra: Aparta de nosotros todo mal, te suplicamos, y concédenos aquellos beneficios que puedan ayudarnos; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Colecta para guía divina

Padre celestial, en ti vivimos, nos movemos y tenemos el ser: Te suplicamos humildemente que nos guíes y gobiernes con tu Santo Espíritu, para que en todos los afanes y quehaceres de nuestra vida no te olvidemos, sino que recordemos que siempre caminamos en tu presencia; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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Por la misión de la Iglesia

Dios todopoderoso y eterno, cuyo Espíritu gobierna y santifica a todo el cuerpo de tu pueblo fiel: Recibe las súplicas y oraciones que te ofrecemos por todos los miembros de tu santa Iglesia, para que en su vocación y ministerio te sirvan verdadera y devotamente; por nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Amén.

Acción de Gracias en General

Dios omnipotente, Padre de toda misericordia,
nosotros, indignos siervos tuyos, humildemente
  te damos gracias
por todo tu amor y benignidad
a nosotros y a todos los seres humanos.
Te bendecimos por nuestra creación, preservación
y todas las bendiciones de esta vida;
pero sobre todo por tu amor inmensurable
en la redención del mundo por nuestro Señor Jesucristo;
por los medios de gracia, y la esperanza de gloria.
Y te suplicamos nos hagas conscientes de tus bondades
de tal manera que, con un corazón verdaderamente
  agradecido,
proclamemos tus alabanzas,
no sólo con nuestros labios, sino también con nuestras vidas,
entregándonos a tu servicio y caminando en tu presencia,
en santidad y justicia, todos los días de nuestra vida;
por Jesucristo nuestro Señor,
a quien, contigo y el Espíritu Santo,
sea todo honor y gloria, por los siglos de los siglos. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos diste la gracia para unirnos en este momento, a fin de ofrecerte nuestras súplicas en común; y que, por tu muy amado Hijo, nos prometiste que, cuando dos o tres se congregan en su Nombre, tú estarás en medio de ellos: Realiza ahora, Señor, nuestros deseos y peticiones como mejor nos convenga; y concédenos en este mundo el conocimiento de tu verdad y en el venidero, la vida eterna. Amén.

La bendición

Bendigamos al Señor.
Demos gracias a Dios.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos nosotros, ahora y siempre. Amén. 2 Corintios 13:14