Oración Matutina Diaria

El Oficio comienza.

Así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo Nombre es el Santo: "Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados". Isaías 57:15

Confesión de Pecado

Confesemos nuestros pecados contra Dios y contra nuestro prójimo.

Dios de misericordia,
confesamos que hemos pecado contra ti
por pensamiento, palabra y obra,
por lo que hemos hecho
y lo que hemos dejado de hacer.
No te hemos amado con todo el corazón;
no hemos amado a nuestro prójimo
  como a nosotros mismos.
Sincera y humildemente nos arrepentimos.
Por amor de tu Hijo Jesucristo,
ten piedad de nosotros y perdónanos;
así tu voluntad será nuestra alegría
y andaremos por tus caminos,
para gloria de tu Nombre. Amén.

Dios omnipotente tenga misericordia de nosotros, perdone todos nuestros pecados por Jesucristo nuestro Señor, nos fortalezca en toda bondad y, por el poder del Espíritu Santo, nos conserve en la vida eterna. Amén.

Invitatorio y Salterio

Señor, abre nuestros labios. Y nuestra boca proclamará tu alabanza.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los
siglos. Amén.

La misericordia del Señor es para siempre: vengan y adorémosle.

Salmos Invitatorios

Venite Salmo 95:1-7

Vengan, cantemos alegremente al Señor; *
  aclamemos con júbilo a la Roca que nos salva.
Lleguemos ante su presencia con alabanza, *
  vitoreándole con cánticos;
Porque el Señor es Dios grande, *
  y Rey grande sobre todos los dioses.
En su mano están las profundidades de la tierra, *
  y las alturas de los montes son suyas.
Suyo el mar, pues él lo hizo, *
  y sus manos formaron la tierra seca.
Vengan, adoremos y postrémonos; *
  arrodillémonos delante del Señor nuestro Hacedor;
Porque él es nuestro Dios;
  nosotros el pueblo de su dehesa, y ovejas de su mano. *
¡Ojalá escuchen hoy su voz!

El Salmo

Salmo 55
Escucha, oh Dios, mi oración, *
y no te escondas de mi súplica.
Hazme caso y respóndeme; *
me agitan mis ansiedades.
Me turba la voz del enemigo, *
la mirada feroz del malvado;
Porque sobre mí echan maleficios, *
y con furor me persiguen.
Mi corazón dentro de mí trepida, *
y terrores de muerte sobre mí han caído.
Temor y temblor vinieron sobre mí, *
y espanto me ha cubierto.
Y dije: "¡Quién me diese alas como de paloma! *
volaría yo, y descansaría.
Ciertamente huiría lejos; *
moraría en el desierto.
Me apresuraría a escapar *
del viento borrascoso y de la tempestad".
Devóralos, Soberano mío; confunde su lenguaje; *
porque he visto violencia y lucha en la ciudad.
Día y noche los vigilantes hacen rondas sobre sus muros, *
pero maldad e intriga hay en medio de ella.
Corrupción hay en ella; *
opresión y engaño no se apartan de sus plazas.
Si un adversario me injuriase, lo habría soportado; *
si un enemigo se alzace contra mí, me escondería de él.
Pero eres tú, mi amigo íntimo, *
mi compañero y mi confidente.
Nos unía una gran intimidad, *
y juntos andábamos con la multitud por la casa de Dios.
Que la muerte les sorprenda; que desciendan vivos a la tumba; *
pues la maldad anida entre ellos.
Pero yo invoco a Dios, *
y el Señor me salva.
Tarde, mañana y al mediodía, me quejo y lloro, *
y él oye mi voz.
El me rescata en paz de la batalla que me hacen, *
porque son muchos contra mí.
Dios, el que reina eternamente, me escucha, y los abate, *
por cuanto no cambian, ni temen a Dios.
Mi compañero levantó la mano contra su aliado, *
violando su pacto.
Su hablar es más suave que la mantequilla, *
pero hay guerra en su corazón.
Sus palabras son más suaves que el aceite, *
mas ellas son espadas desenvainadas.
Echa sobre el Señor tu carga, y él te sustentará; *
jamás permitirá que el justo tropiece.
Mas tú, oh Dios, harás caer al pozo de perdición *
a los sanguinarios y engañadores.
No llegarán a la mitad de sus días, *
pero yo en ti confiaré.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Las Lecciones

Job 38:1-17
Yavé respondió a Job en medio de la tempestad, y le dijo:
«¿Quién es ese que oscurece mis designios
y habla de lo que no sabe?
Amárrate los pantalones como hombre;
voy a preguntarte, y tú me enseñarás.
¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra?
¡Habla, si es que sabes tanto!
¿Sabes tú quién fijó sus dimensiones,
o quién la midió con una cuerda?
¿Sobre qué están puestas sus bases
o quién puso su piedra angular,
mientras cantaban a coro las estrellas del alba
y aclamaban todos los hijos de Dios?
¿Quién encerró con doble puerta el mar
cuando salía borbotando del seno materno,
cuando le puse una nube por vestido
y espesos nublados por pañales;
cuando le fijé sus límites
y le puse puertas y cerrojos
diciendo: "Hasta aquí no más llegarás,
aquí se romperá el orgullo de tus olas"?
¿Has mandado una vez en tu vida a la mañana
o indicado a la aurora su lugar,
para que tome los bordes de la tierra
y eche fuera de ella a los malhechores?
El suelo entonces toma un color de arcilla
y se tiñe de rojo como un vestido.
Les quita su luz a los malvados
y quiebra el brazo que iba a matar.
¿Has llegado hasta donde nace el mar
y paseado por el fondo del abismo?
¿Se te han mostrado las puertas de la muerte?
¿Has visto los porteros del país de la sombra?

Palabra del Señor.
  Demos gracias a Dios.

5 Cántico de la Creación
Benedicite, omnia opera Domini
Daniel (dc) 3:57-87

Invocación

Bendigan al Señor, obras todas del Señor, *
  alábenle y exáltenle sobre todo para siempre.
En la bóveda celeste, bendigan al Señor, *
  alábenle y exáltenle sobre todo para siempre.

I El Orden Cósmico

Bendigan al Señor, ángeles y potestades del Señor, *
  cielos y aguas que están sobre los cielos.
Sol y luna, y estrellas del cielo, bendigan al Señor, *
  alábenle y exáltenle sobre todo para siempre.
Bendigan al Señor, lluvias todas y rocío, *
  vientos todos, fuego y calor.
Inviernos y veranos, bendigan al Señor, *
  alábenle y exáltenle sobre todo para siempre.
Bendigan al Señor, fríos y heladas, *
  gotas de rocío y copos de nieve.
Escarchas y fríos, hielos y celliscas, bendigan al Señor,
  alábenle y exáltenle sobre todo para siempre.
Bendigan al Señor, noches y días, *
  luz radiante y oscuridad acogedora.
Rayos y nubes, bendigan al Señor, *
  alábenle y exáltenle sobre todo para siempre.

II La Tierra y sus Criaturas

Bendiga la tierra al Señor, *
  alábele y exáltele sobre todo para siempre.
Montes y colinas y cuanto germina en la tierra,
    bendigan al Señor, *
  alábenle y exáltenle sobre todo para siempre.
Bendigan al Señor, manantiales y fuentes, mares y ríos, *
  cetáceos y cuanto se mueve en las aguas.
Aves del cielo, bendigan al Señor, *
  alábenle y exáltenle sobre todo para siempre.
Bendigan al Señor, bestias silvestres, *
  y todos los rebaños y ganados.
Hombres y mujeres de todos los lugares, bendigan al Señor, *
  alábenle y exáltenle sobre todo para siempre.

III El Pueblo de Dios

Bendiga al Señor el pueblo de Dios, *
  alábele y exáltele sobre todo para siempre.
Sacerdotes y siervos del Señor, bendigan al Señor, *
  alábenle y exáltenle sobre todo para siempre.
Bendigan al Señor, espíritus y almas de los justos, *
  alábenle y exáltenle sobre todo para siempre.
Santos y humildes de corazón, bendigan al Señor, *
  alábenle y exáltenle sobre todo para siempre.

Bendigamos al Señor: Padre, Hijo y Espíritu Santo, *
  alabémosle y exaltémosle sobre todo para siempre.
En la bóveda celeste, bendito sea el Señor, *
  alabado y exaltado sobre todo para siempre.

Hechos 15:22-35
Entonces los apóstoles y los presbíteros, de acuerdo con toda la Iglesia, decidieron elegir a algunos hombres de entre ellos para enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Fueron elegidos Judas, llamado Barsabás, y Silas, ambos dirigentes entre los hermanos. Debían entregar la siguiente carta: «Los apóstoles y los hermanos con título de ancianos saludan a los hermanos no judíos de Antioquía, Siria y Cilicia. Nos hemos enterado de que algunos de entre nosotros los han inquietado y perturbado con sus palabras. No te nían mandato alguno nuestro. Pero ahora, reunidos en asamblea, hemos decidido elegir algunos hombres y enviarlos a ustedes junto con los queridos hermanos Bernabé y Pablo, que han consagrado su vida al servicio de nuestro Señor Jesucristo. Les enviamos, pues, a Judas y a Silas, que les expondrán de viva voz todo el asunto. Fue el parecer del Espíritu Santo y el nuestro no imponerles ninguna otra carga fuera de las indispensables: (que no coman carne sacrificada a los ídolos, ni sangre, ni carne de animales sin desangrar y que se abstengan de relaciones sexuales prohibidas.) Harán bien si se abstienen de esto, dejándose guiar por el Espíritu Santo. Adiós.» Después de despedirse fueron a Antioquía, reunieron a la asamblea y entregaron la carta. Cuando la leyeron, todos se alegraron con aquel mensaje de aliento. Judas y Silas, que también eran profetas, dieron ánimo y confortaron a los hermanos con un largo discurso. Se quedaron allí algún tiempo, y los hermanos los despidieron en paz para volver a la comunidad que los había enviado. Pero Silas prefirió quedarse con ellos y Judas volvió solo. En cuanto a Pablo y Bernabé, se detuvieron en Antioquía, enseñando y anunciando con muchos otros la Palabra de Dios.

Palabra del Señor.
  Demos gracias a Dios.

12 Cántico de los Redimidos Magna et mirabilia
Apocalipsis 15:3-4

Grandes y asombrosas son tus obras, *
  Señor Dios, Rey del universo;
Justos y fidedignos tus caminos, *
  oh Rey de los siglos.
¿Quién no te acatará y bendecirá tu Nombre? *
  Tú sólo eres el Santo.
Todas las naciones vendrán y se postrarán ante ti, *
  Pues tus hechos justos se hicieron manifiestos.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
  como era en el principio, ahora y siempre,
  por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso,
  creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.
  Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo
    y nació de la Virgen María.
  Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
  Fue crucificado, muerto y sepultado.
  Descendió a los infiernos.
  Al tercer día resucitó de entre los muertos.
  Subió a los cielos,
    y está sentado a la diestra de Dios Padre.
  Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
  la santa Iglesia católica,
  la comunión de los santos,
  el perdón de los pecados,
  la resurrección de los muertos,
  y la vida eterna. Amén.

Plegarias

Padre nuestro que estás en el cielo,
  santificado sea tu Nombre,
  venga tu reino,
  hágase tu voluntad,
    en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
  como también nosotros perdonamos
    a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación
  y líbranos del mal.
Porque tuyo es el reino,
  tuyo es el poder,
  y tuya es la gloria,
  ahora y por siempre. Amén.

Sufragios

Señor, muéstranos tu misericordia;
  Y concédenos tu salvación.
Reviste a tus ministros de justicia;
  Que cante tu pueblo de júbilo.
Establece, Señor, la paz en todo el mundo;
  Porque sólo en ti vivimos seguros.
Protege, Señor, a esta nación;
  Y guíanos por la senda de justicia y de verdad.
Que se conozcan en la tierra tus caminos;
  Y entre los pueblos tu salvación.
Señor, que no se olvide a los necesitados;
  Ni se arranque la esperanza a los pobres.
Señor, crea en nosotros un corazón limpio;
  Y susténtanos con tu Santo Espíritu.

Colecta del día

Concede, oh Señor, que confiemos en ti de todo corazón; porque, así como tú siempre resistes a los soberbios que confían en su propia fortaleza, de la misma manera jamás abandonas a aquéllos que se glorían en tu misericordia; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y por siempre. Amén.

Colecta para los sábados

Dios todopoderoso, que después de la creación del mundo descansaste de todos tus trabajos, y santificaste un día de reposo para todas tus criaturas: Concede que nosotros, apartando toda ansiedad terrenal, nos dispongamos debidamente para el servicio de tu santuario, y que nuestro descanso aquí en la tierra sea una preparación para el reposo eterno en el cielo, que has prometido a tu pueblo; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Colecta por la gracia

Señor Dios, todopoderoso y eterno Padre, nos hiciste llegar sanos y salvos hasta este nuevo día: Consérvanos con tu gran poder, para que no caigamos en pecado, ni nos venza la adversidad; y, en todo lo que hagamos, dirígenos a realizar tus designios; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por la misión de la Iglesia

Oh Dios, que has hecho de una sola sangre a todos los pueblos de la tierra, y enviaste a tu bendito Hijo a predicar la paz, tanto a los que están lejos como a los que están cerca: Concede que la gente en todo lugar te busque y te encuentre; trae a las naciones a tu redil; derrama tu Espíritu sobre toda carne; y apresura la venida de tu reino; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Acción de Gracias en General

Dios omnipotente, Padre de toda misericordia,
nosotros, indignos siervos tuyos, humildemente
  te damos gracias
por todo tu amor y benignidad
a nosotros y a todos los seres humanos.
Te bendecimos por nuestra creación, preservación
y todas las bendiciones de esta vida;
pero sobre todo por tu amor inmensurable
en la redención del mundo por nuestro Señor Jesucristo;
por los medios de gracia, y la esperanza de gloria.
Y te suplicamos nos hagas conscientes de tus bondades
de tal manera que, con un corazón verdaderamente
  agradecido,
proclamemos tus alabanzas,
no sólo con nuestros labios, sino también con nuestras vidas,
entregándonos a tu servicio y caminando en tu presencia,
en santidad y justicia, todos los días de nuestra vida;
por Jesucristo nuestro Señor,
a quien, contigo y el Espíritu Santo,
sea todo honor y gloria, por los siglos de los siglos. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos diste la gracia para unirnos en este momento, a fin de ofrecerte nuestras súplicas en común; y que, por tu muy amado Hijo, nos prometiste que, cuando dos o tres se congregan en su Nombre, tú estarás en medio de ellos: Realiza ahora, Señor, nuestros deseos y peticiones como mejor nos convenga; y concédenos en este mundo el conocimiento de tu verdad y en el venidero, la vida eterna. Amén.

La bendición

Bendigamos al Señor.
Demos gracias a Dios.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos nosotros, ahora y siempre. Amén. 2 Corintios 13:14