Oración Matutina Diaria

Del Señor nuestro Dios es el tener misericordia y el perdonar, aunque contra él nos hemos rebelado, y no obedecimos a la voz del Señor nuestro Dios, para Andar en sus leyes que él puso delante de nosotros. Daniel 9:9, 10

Confesión de Pecado
Dios de misericordia, confesamos que hemos pecado contra ti por pensamiento, palabra y obra, por lo que hemos hecho y lo que hemos dejado de hacer. No te hemos amado con todo el corazón; no hemos amado a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Sincera y humildemente nos arrepentimos. Por amor de tu Hijo Jesucristo, ten piedad de nosotros y perdónanos; así tu voluntad será nuestra alegría y andaremos por tus caminos, para gloria de tu Nombre. Amén.

Dios omnipotente tenga misericordia de nosotros, perdone todos nuestros pecados por Jesucristo nuestro Señor, nos fortalezca en toda bondad y por el poder del Espíritu Santo, nos conserve en la vida eterna. Amén.

Invitatorio y Salterio

Señor, abre nuestros labios.
Y nuestra boca proclamará tu alabanza.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. ¡Aleluya!

Misericordioso y clemente es el Señor: vengan y adorémosle.

Venite Salmo 95:1-7
Vengan, cantemos alegremente al Señor; *
aclamemos con júbilo a la Roca que nos salva.
Lleguemos ante su presencia con alabanza, *
vitoreándole con cánticos;
Porque el Señor es Dios grande, *
y Rey grande sobre todos los dioses.
En su mano están las profundidades de la tierra, *
y las alturas de los montes son suyas.
Suyo el mar, pues él lo hizo, *
y sus manos formaron la tierra seca.
Vengan, adoremos y postrémonos; *
arrodillémonos delante del Señor nuestro Hacedor;
Porque él es nuestro Dios;
nosotros el pueblo de su dehesa, y ovejas de su mano. *
¡Ojalá escuchen hoy su voz!

Salmo 69
Sálvame, oh Dios, *
porque me llegan las aguas al cuello.
Me estoy hundiendo en cieno profundo, *
donde no puedo apoyar los pies.
He entrado en aguas profundas, *
y el torrente me ha anegado.
Cansado estoy de gritar; mi garganta se ha enronquecido; *
han desfallecido mis ojos de tanto aguardar a mi Dios.
Más que los cabellos de mi cabeza son los que me odian sin razón,
más poderosas que yo son las mentiras de mis enemigos. *
¿He de pagar lo que no robé?
Oh Dios, tú conoces mi insensatez, *
y mis delitos no te son ocultos.
No sean avergonzados por causa mía los que en ti confían, Señor Dios de los ejércitos; *
no sean deshonrados por mí los que te buscan,
oh Dios de Israel.
Ciertamente por amor a ti he sufrido afrenta; *
la vergüenza ha cubierto mi rostro.
Extranjero he llegado a ser para mis propios hermanos, *
forastero para los hijos de mi madre.
Me consumió el celo de tu casa; *
las ofensas de los que te insultaban cayeron sobre mí.
Me humillé con ayunos, *
mas esto me ha sido por afrenta.
Me vestí además de luto, *
y vine a serles como proverbio.
Murmuran contra mí los que se sientan a la puerta, *
y me zahieren en sus canciones los borrachos.
Pero yo oro a ti, oh Señor, *
en el tiempo que has fijado:
"Oh Dios, por la abundancia de tu misericordia, *
respóndeme con tu inagotable socorro.
Sálvame del cieno, que no me hunda, *
líbrame de los que me odian y de las aguas profundas.
Que no me anegue el torrente, y no me trague el abismo; *
que no se cierre el pozo sobre mí.
Respóndeme, oh Señor, porque benigna es tu misericordia; *
por tu gran compasión, vuélvete hacia mí".
"No escondas de tu siervo tu rostro; *
apresúrate, respóndeme, porque estoy angustiado.
Acércate y redímeme; *
a causa de mis enemigos, líbrame.
Tú sabes mi afrenta, mi vergÅenza y mi oprobio; *
bajo tu mirada están todos mis adversarios".
La afrenta me destroza el corazón, y no puede ser sanado; *
busqué compasión, y no la encontré, consoladores, y ninguno hallé.
Me pusieron hiel por comida, *
y en mi sed me dieron a beber vinagre.
Por mi parte, estoy afligido y en dolor; *
tu socorro, oh Dios, me pondrá en lo alto.
Alabaré el Nombre de Dios con cánticos, *
proclamaré su grandeza con acción de gracias.
Esto agradará al Señor más que sacrificio de bueyes, *
más que becerros con cuernos y pezuñas.
Lo verán los afligidos, y se alegrarán; *
ustedes que buscan a Dios, avivarán sus corazones;
Porque el Señor escucha a los menesterosos, *
y no desprecia a sus prisioneros.
Alábenle los cielos y la tierra, *
los mares y cuanto se mueve en ellos;
Porque Dios salvará a Sión, y reconstruirá las ciudades de Judá; *
los desterrados volverán allí y la poseerán.
La descendencia de sus siervos la heredará, *
y los que aman su Nombre habitarán en ella.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Las Lecciones

Jeremías 22:13-23
"¡Ay de ti, que a base de maldad e injusticias
    construyes tu palacio y tus altos edificios,
    que haces trabajar a los demás
    sin pagarles sus salarios!
  Que dices: 'Voy a construirme un gran palacio,
    con amplias salas en el piso superior.'
    Y le abres ventanas,
recubres de cedro sus paredes
y lo pintas de rojo.
Piensas que ser rey
consiste en vivir rodeado de cedro?
Tu padre goz de la vida;
pero actuaba con justicia y rectitud,
y por eso le fue bien.
Defenda los derechos de pobres y oprimidos,
y por eso le fue bien.
Eso es lo que se llama conocerme.
Yo, el Seor, lo afirmo.
"Pero t solo te preocupas
por las ganancias mal habidas;
haces morir al inocente,
y oprimes y explotas a tu pueblo."
El Seor dice acerca de Joaquim, hijo de Josas, rey
de Jud:
"No habr nadie que llore su muerte.
No habr nadie que llore y diga:
'Ay, hermano! Ay, hermana!
Ay, Seor! Ay, Majestad!'
Lo enterrarn como a un asno:
lo arrastrarn y lo echarn
fuera de Jerusaln."
"Jud, sube al monte Lbano y grita!
Levanta la voz en las montaas de Basn!
Grita desde las colinas de Abarim,
pues todos tus amantes han sido derrotados!
Yo te habl en el tiempo de tu prosperidad,
pero no quisiste orme.
As lo has hecho desde tu juventud:
no has querido escuchar mi voz!
El viento arrastrar a todos tus jefes,
y tus amantes irn al destierro.
Quedars avergonzada y humillada
por causa de todas tus maldades.
T ests ahora tranquila en tu nido,
entre los cedros trados del Lbano,
pero ya sufrirs cuando te vengan dolores,
dolores como de parto!"

Cntico de Moiss Cantemus Domino
Exodo 15:1-6, 11-13, 17-18

Cantar al Seor, porque es excelso y sublime; *
caballos y jinetes ha arrojado en el mar.
Mi fuerza y mi refugio es el Seor; *
l se hizo mi Salvador.
El es mi Dios; yo lo alabar; *
el Dios de mis padres; yo lo ensalzar.
El Seor es valiente en la batalla: *
su Nombre es YAHV.
Los carros de Faran y su ejrcito precipit en el mar; *
lo mejor de los escuderos se lo trag el Mar Rojo.
Los cubri el abismo; *
hasta el fondo cayeron como piedra.
Tu diestra, Seor, es gloriosa en su fuerza; *
tu diestra, Seor, aplasta al enemigo.
Quin como t, Seor, entre los dioses?
Quin como t, glorioso en santidad, *
venerado por sus hazaas loables, hacedor de maravillas?
Tendiste tu diestra; *
se los trag la tierra.
Guiaste con tu misericordia al pueblo rescatado: *
lo llevaste con tu poder hasta tu santa morada.
Lo introduces y lo plantas *
en el monte de tu heredad,
El lugar de descanso que te has preparado, *
el santuario, Seor, que tus manos fundaron.
El Seor reinar *
ahora y por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amn.

Romanos 8:12-27
As pues, hermanos, tenemos una obligacin, pero no es la de vivir segn las inclinaciones de la naturaleza dbil. Porque si viven ustedes conforme a tales inclinaciones, morirn; pero si por medio del Espritu hacen ustedes morir esas inclinaciones, vivirn. Todos los que son guiados por el Espritu de Dios, son hijos de Dios. Pues ustedes no han recibido un espritu de esclavitud que los lleve otra vez a tener miedo, sino el Espritu que los hace hijos de Dios. Por este Espritu nos dirigimos a Dios, diciendo: "Abb! Padre!" Y este mismo Espritu se une a nuestro espritu para dar testimonio de que ya somos hijos de Dios. Y puesto que somos sus hijos, tambin tendremos parte en la herencia que Dios nos ha prometido, la cual compartiremos con Cristo, puesto que sufrimos con l para estar tambin con l en su gloria. Considero que los sufrimientos del tiempo presente no son nada si los comparamos con la gloria que habremos de ver despus. La creacin espera con gran impaciencia el momento en que se manifieste claramente que somos hijos de Dios. Porque la creacin perdi su verdadera finalidad, no por su propia voluntad, sino porque Dios as lo haba dispuesto; pero le quedaba siempre la esperanza de ser liberada de la esclavitud y la destruccin, para alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que hasta ahora la creacin entera se queja y sufre como una mujer con dolores de parto. Y no solo ella sufre, sino tambin nosotros, que ya tenemos el Espritu como anticipo de lo que vamos a recibir. Sufrimos profundamente, esperando el momento de ser adoptados como hijos de Dios, con lo cual sern liberados nuestros cuerpos. Con esa esperanza hemos sido salvados. Solo que esperar lo que ya se est viendo no es esperanza, pues, quin espera lo que ya est viendo? Pero si lo que esperamos es algo que todava no vemos, tenemos que esperarlo sufriendo con firmeza. De igual manera, el Espritu nos ayuda en nuestra debilidad. Porque no sabemos orar como es debido, pero el Espritu mismo ruega a Dios por nosotros, con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe qu es lo que el Espritu quiere decir, porque el Espritu ruega, conforme a la voluntad de Dios, por los del pueblo santo.

Cntico de los Redimidos Magna et mirabilia
Apocalipsis 15:3-4

Grandes y asombrosas son tus obras, *
Seor Dios, Rey del universo;
Justos y fidedignos tus caminos, *
oh Rey de los siglos.
Quin no te acatar y bendecir tu Nombre? *
T slo eres el Santo.
Todas las naciones vendrn y se postrarn ante ti, *
Pues tus hechos justos se hicieron manifiestos.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amn.


Credo de los Apstoles
Creo en Dios Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su nico Hijo, nuestro Seor.
Fue concebido por obra y gracia del Espritu Santo
y naci de la Virgen Mara.
Padeci bajo el poder de Poncio Pilato.
Fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendi a los infiernos.
Al tercer da resucit de entre los muertos.
Subi a los cielos,
y est sentado a la diestra de Dios Padre.
Desde all ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espritu Santo,
la santa Iglesia catlica,
la comunin de los santos,
el perdn de los pecados,
la resurreccin de los muertos,
y la vida eterna. Amn.

Plegarias

Padre nuestro que ests en el cielo,
santificado sea tu Nombre,
venga tu reino,
hgase tu voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada da.
Perdona nuestras ofensas,
como tambin nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentacin
y lbranos del mal.
Porque tuyo es el reino,
tuyo es el poder,
y tuya es la gloria,
ahora y por siempre. Amn.

A
Seor, mustranos tu misericordia;
Y concdenos tu salvacin.
Reviste a tus ministros de justicia;
Que cante tu pueblo de jbilo.
Establece, Seor, la paz en todo el mundo;
Porque slo en ti vivimos seguros.
Protege, Seor, a esta nacin;
Y guanos por la senda de justicia y de verdad.
Que se conozcan en la tierra tus caminos;
Y entre los pueblos tu salvacin.
Seor, que no se olvide a los necesitados;
Ni se arranque la esperanza a los pobres.
Seor, crea en nosotros un corazn limpio;
Y sustntanos con tu Santo Espritu.

Padre bondadoso, cuyo bendito Hijo Jesucristo descendi del cielo para ser el pan verdadero que da vida al mundo: Danos siempre este pan, para que l viva en nosotros y nosotros en l; quien vive y reina contigo y el Espritu Santo, un solo Dios, ahora y por siempre. Amn.

Dios todopoderoso, cuyo muy amado Hijo no ascendi al gozo de tu presencia sin antes padecer, ni entr en gloria sin antes ser crucificado: Concdenos, por tu misericordia, que nosotros, caminando por la va de la cruz, encontremos que sta es la va de la vida y de la paz; por Jesucristo nuestro Seor. Amn.

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, conocerte es vida eterna, y servirte, plena libertad: Defiende a estos tus humildes siervos de todos los asaltos de nuestros enemigos; para que, confiados en tu proteccin, no temamos la fuerza de ningn adversario; por el poder de Jesucristo nuestro Seor. Amn.

Seor Jesucristo, t extendiste tus brazos amorosos sobre el cruel madero de la cruz, para estrechar a todos los seres humanos en tu abrazo salvador: Revstenos con tu Espritu de tal manera que, extendiendo nuestras manos en amor, llevemos a quienes no te conocen a reconocerte y amarte; por el honor de tu Nombre. Amn.

Puede seguir intercesiones y acciones de gracias

Oracin de San Juan Crisstomo
Dios todopoderoso, que nos diste la gracia para unirnos en este momento, a fin de ofrecerte nuestras splicas en comn; y que, por tu muy amado Hijo, nos prometiste que, cuando dos o tres se congregan en su Nombre, t estars en medio de ellos: Realiza ahora, Seor, nuestros deseos y peticiones como mejor nos convenga; y concdenos en este mundo el conocimiento de tu verdad y en el venidero, la vida eterna. Amn.

Bendigamos al Seor.
Demos gracias a Dios.

La gracia de nuestro Seor Jesucristo, el amor de Dios y la comunin del Espritu Santo sean con todos nosotros, ahora y siempre. Amn. 2 Corintios 13:14